
Aunque menos visibles que las primaverales, las alergias otoñales afectan a miles de personas en Chile, prolongando síntomas respiratorios y reduciendo la calidad de vida durante varios meses. Expertos advierten sobre sus causas, señales y medidas de prevención.
Con la llegada del otoño, bajan las temperaturas y aumentan los espacios cerrados, pero también crece un fenómeno poco visibilizado: las alergias otoñales, una condición que puede extender los síntomas respiratorios más allá de la primavera y afectar de forma sostenida la calidad de vida.
A diferencia de la temporada primaveral, donde el polen lidera los cuadros alérgicos, en otoño predominan factores menos evidentes pero igual de agresivos: ácaros del polvo, esporas de moho y la permanencia en ambientes cerrados. Estas condiciones generan un entorno propicio para que los síntomas aparezcan o se intensifiquen.
Según estimaciones internacionales, las enfermedades alérgicas afectan a cerca del 30% de la población mundial, con una tendencia al alza, especialmente en zonas urbanas. En el caso de la rinitis alérgica, su prevalencia se sitúa entre un 10% y un 30%, consolidándose como una de las patologías más frecuentes.
“Existe la percepción de que las alergias terminan con la primavera, pero no es así. En otoño, muchas personas continúan con síntomas o incluso debutan en esta época”, explica el doctor Damián Pronello, broncopulmonar. El especialista agrega que la exposición a factores intradomiciliarios es clave en este fenómeno, lo que hace que muchas veces pase desapercibido.
Uno de los principales problemas es que las alergias otoñales suelen confundirse con resfríos o infecciones virales, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento.
Entre los síntomas más comunes destacan congestión nasal, estornudos, picazón, tos persistente e irritación ocular. A diferencia de los cuadros infecciosos, no suelen presentar fiebre y pueden prolongarse por semanas, afectando el descanso, el rendimiento escolar y laboral.
“El mecanismo es el mismo que en otras alergias: el sistema inmune reacciona de forma exagerada liberando histaminas, lo que provoca inflamación y los síntomas característicos”, explica el especialista.
Durante el otoño, los hábitos cambian. Se pasa más tiempo en interiores y disminuye la ventilación, lo que favorece la acumulación de polvo y humedad.
“Esto aumenta la presencia de ácaros y moho, dos de los principales desencadenantes de alergias respiratorias en esta época”, advierte el doctor Pronello.
Prevención: el rol clave del hogar
A diferencia de la primavera, donde el foco está en el exterior, en otoño la prevención se centra en el ambiente interno.
Especialistas recomiendan:
- Ventilar diariamente los espacios, incluso en días fríos
- Aspirar con frecuencia, idealmente con filtros de alta eficiencia
- Lavar ropa de cama regularmente
- Evitar acumulación de polvo en alfombras, cortinas y peluches
- Controlar la humedad en baños y cocinas
“El uso de antihistamínicos puede ayudar, pero debe ser siempre bajo indicación médica. La automedicación puede ocultar otras enfermedades o generar efectos adversos”, advierte el doctor Francisco Marino.
Un llamado a no subestimar
Los expertos coinciden en que las alergias otoñales no deben subestimarse, especialmente cuando los síntomas se prolongan o afectan la vida diaria.
“Un diagnóstico oportuno permite iniciar un tratamiento adecuado y evitar complicaciones como el desarrollo de asma”, concluye el especialista.
En un contexto donde las alergias van en aumento, identificar a tiempo los síntomas y mejorar las condiciones del hogar puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida durante el otoño.





