
Empleabilidad en mayores de 50 años alcanza su peor nivel en la Región Metropolitana con largas barreras de reinserción
La empleabilidad de las personas mayores de 50 años enfrenta un escenario crítico en la Región Metropolitana, que registra la tasa de desocupación más alta del país para este grupo. Con un 6,3% de cesantía y tiempos de búsqueda que promedian 11,1 meses, el acceso a un nuevo trabajo se vuelve cada vez más complejo.
Un mercado laboral que se vuelve más difícil con la edad
La integración al mercado laboral se ha consolidado como uno de los principales desafíos para el segmento senior en Chile. A medida que aumenta la edad, disminuyen las oportunidades de inserción, lo que impacta directamente en su estabilidad económica.
De acuerdo con el último informe del Programa de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (CIPEM), de Caja Los Héroes y la Universidad del Desarrollo, la Región Metropolitana lidera la desocupación en este grupo con un 6,3%, superando el promedio nacional de 5,6%.
Uno de los aspectos más críticos es el tiempo de reinserción laboral. Mientras una persona joven entre 18 y 29 años tarda en promedio 4,5 meses en encontrar empleo, los mayores de 50 pueden demorar cerca de 10 meses.
En la Región Metropolitana, esta cifra aumenta a 11,1 meses, reflejando mayores barreras de acceso. En otras regiones del país, la situación incluso se agrava, con tiempos que superan el año.
Magallanes alcanza 15,8 meses de búsqueda, seguida por Atacama con 14 meses y Maule con 13,7 meses, evidenciando una brecha estructural que afecta con mayor fuerza a este grupo etario.
La calidad del empleo también presenta desafíos relevantes. A nivel nacional, un 34% de los trabajadores mayores de 50 años se desempeña en la informalidad.
Esta cifra aumenta en regiones como La Araucanía (43,2%), Maule (41,9%) y Tarapacá (40,4%). En contraste, Magallanes y Antofagasta destacan con mayores niveles de formalidad laboral, alcanzando 74,6% y 73,8%, respectivamente.
Frente a este escenario, el investigador de CIPEM, Mauricio Apablaza, advierte sobre la necesidad de actuar con rapidez. “Los datos nos muestran que es imperativo avanzar en políticas públicas y estrategias que promuevan la competitividad y empleabilidad de las personas mayores. En un escenario de envejecimiento acelerado, no podemos permitir que el talento senior quede excluido o demore casi un año en reinsertarse. Necesitamos mecanismos que valoren y expandan sus capacidades promoviendo su participación en la economía”, afirmó.





