Especialista recomienda revisar suelos, grietas, filtraciones y muros tras el sistema frontal para detectar a tiempo problemas que podrían comprometer la seguridad de una edificación.
Las intensas lluvias registradas en gran parte del país no solo provocan inundaciones y anegamientos. También pueden afectar la estabilidad de edificios y viviendas debido a la saturación de los suelos, la erosión y las socavaciones. Por ello, especialistas llaman a realizar una inspección preventiva de las estructuras para identificar señales de alerta antes de que los daños se agraven.
El actual sistema frontal ha puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de fortalecer la prevención frente a eventos climáticos extremos. Si bien la atención suele concentrarse en los efectos inmediatos de las lluvias, el estado de la obra gruesa y de las fundaciones también puede verse comprometido, incluso cuando no existen daños visibles.
Felipe Martínez Valle, CEO de Huella Estructural, empresa especializada en monitoreo preventivo de edificaciones mediante sensores inteligentes y tecnología IoT, explica que las lluvias intensas pueden modificar el comportamiento de una estructura sin que las personas lo adviertan a simple vista.
“Existe la percepción de que solo los terremotos generan daños estructurales. Sin embargo, las lluvias intensas, la erosión, las socavaciones, la saturación del terreno y los deslizamientos también pueden alterar el comportamiento de una edificación y aumentar su vulnerabilidad”, señala.
El especialista agrega que cuando el terreno pierde estabilidad producto de la acumulación de agua, la estructura puede comenzar a responder de manera distinta, por lo que una revisión preventiva resulta clave para evitar problemas mayores.
Cinco señales que podrían indicar daños estructurales
Tras un temporal, el primer paso no siempre es observar el edificio, sino su entorno.
Según Martínez, grietas en calles o veredas, hundimientos del pavimento y deslizamientos de tierra cercanos son señales de que el suelo de fundación podría estar perdiendo estabilidad.
Otra alerta importante es el comportamiento habitual de la construcción.
“Puertas que antes cerraban correctamente y ahora se traban, ventanas descuadradas o desniveles en los pisos pueden indicar asentamientos o movimientos internos que requieren una evaluación profesional”, explica.
Las grietas también merecen especial atención. Aunque muchas corresponden al comportamiento normal del hormigón, aquellas que aparecen después de un temporal y se ubican en pilares, vigas o muros estructurales deben ser revisadas por especialistas.
El experto recomienda fotografiar estas fisuras antes de repararlas, ya que ese registro permite evaluar si han evolucionado y determinar si existe un compromiso estructural.
La humedad también puede afectar la estructura
Las filtraciones persistentes representan otro riesgo importante.
El agua acumulada en subterráneos, estacionamientos o muros puede iniciar procesos de corrosión en las armaduras del hormigón, debilitando progresivamente la estructura, incluso cuando las lluvias ya terminaron.
Asimismo, resulta fundamental revisar muros de contención, taludes y sectores cercanos a cauces de agua, ya que la pérdida de material de soporte puede afectar la estabilidad de toda la edificación.
Martínez destaca que muchas alteraciones estructurales no son visibles durante una inspección superficial, por lo que el monitoreo continuo mediante sensores inteligentes se ha convertido en una herramienta complementaria para la prevención.
“Los edificios modifican su comportamiento físico frente a cambios en las condiciones del terreno y del clima. El monitoreo en tiempo real permite detectar esas variaciones de forma temprana, entregar información objetiva y facilitar decisiones oportunas para reducir riesgos y planificar mantenciones”, concluye.
Cinco recomendaciones para revisar un edificio después de un temporal
- Observe el terreno: busque grietas, hundimientos o deslizamientos cercanos.
- Revise puertas, ventanas y pisos: cambios en su funcionamiento pueden indicar movimientos de la estructura.
- Controle la aparición de grietas: especialmente en pilares, vigas y muros estructurales.
- Detecte filtraciones y humedad persistente: pueden acelerar el deterioro del hormigón armado.
- Solicite una evaluación técnica si observa anomalías: una revisión profesional permite detectar daños que no siempre son visibles a simple vista.
Estas recomendaciones fueron elaboradas por el equipo de ingenieros de Huella Estructural y tienen carácter informativo. No reemplazan una evaluación técnica especializada.






