En menos de una semana se confirmaron nuevos casos de hantavirus en el sur de Chile, incluyendo un caso fatal en la Región de Aysén. Más que hechos aislados, estas situaciones vuelven a evidenciar que se trata de un riesgo permanente, que no desaparece con el término del verano ni puede entenderse solo como una amenaza estacional.
Muchas veces, el hantavirus se asocia exclusivamente a sectores rurales, campamentos o actividades recreativas al aire libre. Sin embargo, los casos recientes demuestran que también puede afectar a trabajadores expuestos a determinadas condiciones ambientales y laborales, donde el contacto con espacios contaminados sigue siendo un factor crítico.
En el caso de los buzos afectados en Aysén, la investigación preliminar apuntó precisamente a una posible exposición al interior de la embarcación donde ambos realizaban sus labores.
Una Salud: entender que el riesgo está conectado
Desde el enfoque One Health o Una Salud, esta situación resulta especialmente relevante. La salud humana, animal y ambiental están profundamente conectadas, y esa relación también determina la forma en que emergen, circulan y se previenen enfermedades zoonóticas como el hantavirus.
En este tipo de patologías, lo que ocurre en los ecosistemas, en las dinámicas territoriales y en las condiciones de trabajo influye directamente en el riesgo de contagio y en las estrategias de prevención.
El desafío de mantener la vigilancia activa
Uno de los principales problemas es que el hantavirus suele volver a la discusión pública únicamente cuando ocurre una situación crítica o un caso fatal. Sin embargo, la amenaza sigue presente durante todo el año, especialmente en zonas donde existen reservorios naturales del virus.
Si Chile aspira a fortalecer una ciencia conectada con las necesidades reales de la población, avanzar en prevención, vigilancia e investigación sobre hantavirus debe transformarse en una prioridad sostenida.
Actualmente, existen en el país líneas de trabajo prometedoras tanto en prevención como en potenciales tratamientos. No obstante, su continuidad y proyección siguen dependiendo del financiamiento y del apoyo a la investigación científica.
Un riesgo vigente que requiere coordinación permanente
Lo ocurrido en los últimos días debiera impulsar una respuesta más sostenida frente al hantavirus. La enfermedad sigue afectando territorios y trabajadores concretos, por lo que resulta clave fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la coordinación intersectorial y apoyar el desarrollo científico orientado a enfrentar esta zoonosis de manera más efectiva.






