Hantavirus, más allá de estaciones y fronteras

Sabemos que el hantavirus se asocia habitualmente a contextos rurales, a cabañas cerradas, bodegas mal ventiladas, bordes de bosque y actividades agrícolas o forestales en el sur del país. Lo cierto es que esa imagen no es incorrecta, pero sí incompleta. Casos recientes en buzos del litoral de Aysén y en trabajadores de distintos rubros evidencian que el perfil de exposición es mucho más amplio de lo que habitualmente se reconoce. Y el brote ocurrido en el crucero MV Hondius lo confirma de manera contundente.

En nuestro país, el virus Andes es el agente causal del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), un cuadro grave que puede progresar en apenas 48 a 72 horas hacia insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico. La fase inicial o prodrómica, caracterizada por fiebre, mialgias y compromiso del estado general, es clínicamente indistinguible de otras infecciones respiratorias, lo que dificulta el diagnóstico oportuno y condiciona negativamente el pronóstico.

La transmisión ocurre principalmente al inhalar aerosoles con orina, saliva o fecas del ratón de cola larga, reservorio del virus en Chile. En lo que va de 2026, el Ministerio de Salud ha confirmado 39 casos y 13 fallecidos en el país, con una tasa de letalidad del 33%.

El Ministerio de Salud registró estas cifras antes del brote detectado en el Hondius y de manera independiente a ese episodio.

A diferencia de otros hantavirus, el virus Andes presenta una característica documentada desde 1996: la capacidad de transmisión persona a persona en contextos de contacto estrecho y prolongado. Esta propiedad explica la magnitud del brote en el MV Hondius, donde el virus circuló durante semanas antes de ser identificado y cuyo origen se rastreó hasta un pasajero con exposición previa en el Cono Sur.

Desde el enfoque de Una Salud, la dinámica de esta enfermedad no puede comprenderse de forma aislada. La circulación del virus Andes depende directamente de la interacción entre ecosistemas, roedores silvestres reservorios y patrones de ocupación y desplazamiento humano. Además, cambios en el uso del suelo, variaciones climáticas y el aumento de la movilidad internacional inciden directamente en la distribución del riesgo, más allá de los contextos rurales o estacionales históricamente asociados a esta enfermedad.

La evidencia científica disponible, los sistemas de vigilancia activos y el conocimiento acumulado en Chile constituyen una base sólida para enfrentar esta amenaza sanitaria. El desafío ahora es mantener esa capacidad de respuesta de manera permanente y sostenida, independientemente de la coyuntura.

Javiera Godoy Herrera MV, MSc
Académica Medicina Veterinaria
Universidad Andrés Bello

Isabel Chandía

Next Post

Programa Puente Productivo inicia clases y beca a 50 emprendimientos de la Región Metropolitana para impulsar su crecimiento

Sáb May 16 , 2026
Programa Puente Productivo apoyada por Corfo y desarrollada por Club de Innovación comenzó su proceso formativo con 50 emprendimientos becados de distintas comunas de la Región Metropolitana. El programa busca fortalecer modelos de negocio, potenciar la innovación y conectar a las pymes con grandes empresas a través de formación, mentorías […]

Te puede interesar

Recomendados

Portal Metropolitano