El equipo integrado por mujeres en tratamiento o sobrevivientes de cáncer de mama competirá en el Festival Internacional de Bote Dragón de Aix-les-Bains, junto a representantes de la Universidad de Chile.
Fortale-Senos Chile representará al país en el 2026 IBCPC Participatory Dragon Boat Festival, encuentro internacional que reunirá a mujeres en tratamiento por cáncer de mama y sobrevivientes de la enfermedad entre el 24 y el 30 de agosto en Aix-les-Bains, Francia.
El equipo viajará el 21 de agosto para participar en las pruebas de 200 y 500 metros. Sus integrantes llevan dos años preparando este desafío y realizan sus entrenamientos en la Laguna Carén de la Universidad de Chile.
La delegación forma parte de las cerca de 4.500 participantes que llegarán desde distintos países para participar en este encuentro. Para Fortale-Senos Chile, el viaje representa la concreción de un proyecto construido mediante autogestión, trabajo colectivo y compromiso con el deporte como herramienta de recuperación.
El equipo ya había intentado participar en una competencia internacional en Brasil en 2022. Ahora, volverá a representar a Chile en un escenario mundial junto al Movimiento de Dragonas Rosas de Chile, organización que reúne agrupaciones de distintas regiones del país, desde Iquique hasta Puerto Varas.
En total, 94 mujeres representarán a Chile en Francia, de las cuales 32 pertenecen a Fortale-Senos Chile.
Una embarcación que une a Latinoamérica
Durante el festival, las integrantes del equipo también participarán en una embarcación conformada por mujeres latinoamericanas. La iniciativa busca fortalecer los vínculos entre agrupaciones de la región y generar nuevas redes de apoyo.
Paula Farías, representante internacional de Fortale-Senos Chile, explica que esta colaboración también responde a las particularidades de cada país. “Nuestra realidad es totalmente distinta”, señala.
La agrupación chilena busca, además, dar visibilidad al bote dragón como una alternativa de actividad física y acompañamiento para mujeres que han enfrentado un cáncer de mama.
Mujeres de la Universidad de Chile estarán en el equipo
Entre las integrantes vinculadas a la Universidad de Chile se encuentran funcionarias y egresadas de distintas unidades académicas.
La delegación incluye a Daniela Cerda, subdirectora de Innovación y Calidad Académica de la Facultad de Economía y Negocios; Carolina Meza, jefa de Compras y Presupuesto de la Vicerrectoría de Tecnologías de la Información; Marta Sepúlveda, integrante del Coro Sinfónico de la Universidad de Chile y exestudiante de la Facultad de Derecho; y Loreto Muñoz, egresada de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
Para ellas, el equipo se convirtió en un espacio de encuentro después del cáncer y en una oportunidad para recuperar la confianza y proyectar una nueva etapa.
“Todas son muy distintas y muy diversas, pero a todas nos une que tuvimos cáncer de mama, sin importar tu condición social, tu nivel educacional o profesional”, destaca Carolina Meza.
La integrante agrega que formar parte del grupo ha significado mucho más que practicar un deporte. “Es como un remedio más que por el cuerpo, para el alma. Porque se trata de vivir de nuevo”.
Daniela Cerda recuerda que conoció al equipo pocos días antes de someterse a un procedimiento médico. “Fue maravilloso conocerlas. Fue como ese empuje de energía que necesitaba previo a todo mi proceso”, cuenta.
La deportista también destaca la contención que encontró en el grupo. “Fue como sentir que estaba en un ambiente muy cuidado y donde todo lo que yo sentía no era solamente mío, sino que todas pasaban por lo mismo”.
Marta Sepúlveda, de 71 años, cumple el rol de tamborilera. Su experiencia como integrante del Coro Sinfónico de la Universidad de Chile desde 2003 la acercó a esta función, que consiste en marcar el ritmo de las paladas durante la competencia.
“Creo que desde ya hemos ganado; el solo hecho de participar nos hace ganar experiencia, compañerismo y eso es lo mejor”, afirma.
El deporte como apoyo después del cáncer
Fortale-Senos Chile nació como parte del movimiento internacional que utiliza el bote dragón como una herramienta de actividad física y recuperación para mujeres que han enfrentado el cáncer de mama.
La entrenadora y presidenta de la Federación Deportiva Nacional de Canotaje, Mónica Hernández, participó como voluntaria en el desarrollo de esta iniciativa en Chile.
Hernández explica que decidió involucrarse porque buscaba aportar a la recuperación de las mujeres. “Sentí que era una manera de devolverle al canotaje un poquito de todo lo que me ha entregado”, señala.
El origen de esta práctica se remonta a 1996, cuando el doctor Don McKenzie desarrolló en Vancouver una investigación sobre los beneficios del bote dragón para mujeres que habían enfrentado cáncer de mama.
La embarcación es alargada y permite que entre 10 y 20 personas paleen sentadas en parejas. A bordo también viajan una tamborilera, que marca el ritmo, y una timonel, encargada de dirigir el bote.
El movimiento de los brazos durante el ejercicio favorece el drenaje linfático y forma parte de una actividad física adaptada a las necesidades de las participantes.
Con el paso de los años, la iniciativa se expandió y dio origen a agrupaciones y competencias en distintos países. En Chile, el Movimiento de Dragonas Rosas reúne actualmente a 16 equipos, que participan en encuentros nacionales y desarrollan actividades de manera autogestionada.
Más allá de la competencia, cada festival mantiene un espacio de memoria. Durante la Ceremonia de la Flor, las participantes sostienen flores mientras recuerdan a las mujeres que fallecieron a causa del cáncer de mama.
Para Fortale-Senos Chile, el viaje a Francia representa así mucho más que una competencia deportiva. Es una oportunidad para visibilizar la experiencia de las sobrevivientes, fortalecer redes entre mujeres y demostrar que después del cáncer también es posible construir nuevos desafíos, vínculos y proyectos de vida.







