Estudio de la Universidad de Chile revela que el calor extremo puede agrietar acantilados y provocar derrumbes

Investigación internacional liderada por la Universidad de Chile demostró que las variaciones extremas de temperatura debilitan progresivamente las rocas costeras, favoreciendo grietas y desprendimientos incluso sin lluvias ni terremotos. El estudio procesó más de 4.270 imágenes térmicas de un acantilado en Inglaterra.

El calor extremo y los cambios bruscos de temperatura podrían estar provocando un desgaste silencioso en acantilados y laderas rocosas, según reveló una investigación internacional liderada por el académico de la Universidad de Chile, Ignacio Ibarra. El estudio concluyó que las fluctuaciones térmicas generan tensiones capaces de agrietar las rocas y aumentar el riesgo de derrumbes, incluso en ausencia de lluvias intensas o actividad sísmica.

La investigación fue desarrollada por el profesor del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y publicada en la revista científica Journal of Geophysical Research: Earth Surface. El trabajo marca un avance inédito en el monitoreo de temperaturas superficiales de acantilados costeros a largo plazo, entregando nuevas evidencias sobre los efectos del cambio climático en la estabilidad de laderas y zonas costeras.

Más de 4.270 imágenes térmicas para estudiar el comportamiento de las rocas

El estudio, titulado Rock Face Temperature Variability From Long-Term High-Frequency Infrared Thermography, utilizó una cámara infrarroja que registró imágenes térmicas cada hora durante un año completo.

La investigación se realizó en un acantilado costero de Whitby, al noreste de Inglaterra, donde se monitoreó una superficie superior a 1.300 metros cuadrados con una resolución espacial de 12 centímetros por píxel. Gracias a ello, el equipo logró procesar más de 4.270 imágenes térmicas de alta precisión.

Los resultados sorprendieron incluso a los investigadores. Las rocas registraron temperaturas que fluctuaron entre los -11,7 °C y los 40,2 °C, alcanzando una variación anual cercana a los 52 °C.

Además, el estudio identificó 123 días con ciclos de congelamiento y descongelamiento, fenómenos conocidos por debilitar progresivamente la estructura rocosa. A esto se sumaron cambios térmicos extremadamente rápidos, con aumentos de hasta 20 °C por hora y descensos de hasta 13,7 °C en el mismo período.

El calor por sí solo puede provocar grietas y desprendimientos

Según explicó Ignacio Ibarra, estas variaciones generan tensiones térmicas que favorecen la aparición y propagación de grietas en las rocas.

“No siempre es necesario un evento extremo para que ocurra un derrumbe; los cambios térmicos por sí solos pueden ser un factor determinante”, afirmó el académico de la Universidad de Chile.

Uno de los hallazgos más relevantes fue comprobar que la temperatura del aire no refleja adecuadamente lo que ocurre en la superficie rocosa. Las mediciones directas evidenciaron que las rocas experimentan cambios mucho más intensos y dinámicos que los detectados por registros atmosféricos tradicionales.

El estudio también reveló que distintos factores influyen en la temperatura de las rocas dependiendo de las condiciones ambientales. Por ejemplo, en días nublados o en zonas de sombra, la composición del material rocoso tiene mayor influencia. En cambio, durante jornadas soleadas, la forma del acantilado y la radiación solar juegan un rol predominante.

Un hallazgo clave para Chile y el cambio climático

Para el investigador, estos resultados permiten avanzar en la comprensión de la inestabilidad de laderas, un fenómeno con importantes implicancias tanto en contextos naturales como urbanos.

“Contar con datos de alta resolución en el tiempo y el espacio abre nuevas posibilidades para anticipar zonas de amenaza y riesgo, y entender mejor cómo podrían evolucionar estos procesos en escenarios de cambio climático”, señaló Ibarra.

Hasta ahora, gran parte de los estudios sobre temperatura en laderas rocosas se basaban en registros de corto plazo o baja resolución, lo que podría haber subestimado el impacto real de las variaciones térmicas en la erosión y estabilidad de acantilados.

Impacto en planificación territorial y prevención de desastres

La investigación aporta evidencia científica relevante para la gestión de riesgos de desastres, la planificación territorial y el diseño de políticas públicas vinculadas al cambio climático y los procesos geomorfológicos.

Además, los hallazgos no solo son relevantes para el acantilado estudiado en Inglaterra. El estudio también abre nuevas alertas sobre el comportamiento de laderas costeras y zonas andinas en Chile, especialmente frente al aumento de temperaturas extremas y cambios ambientales proyectados para las próximas décadas.

Isabel Chandía

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