La investigación de la Alianza Comunicación y Pobreza revela que la pobreza sigue siendo una preocupación urgente para la ciudadanía. Un 91% considera prioritario reducirla y más de la mitad reconoce sentir impotencia frente a esta realidad.
La pobreza continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales para los chilenos. Así lo revela un estudio realizado por Cadem para la Alianza Comunicación y Pobreza, que muestra que el 68% de las personas convive de alguna manera con la pobreza, ya sea porque la vive actualmente, la experimentó en el pasado o la observa en su entorno cercano. Además, un 84% considera que esta realidad limita el potencial de desarrollo y crecimiento del país, mientras que un 91% estima urgente avanzar en su reducción.
La investigación, impulsada por América Solidaria, Fundación Avina, Fundación Colunga, Comunidad de Organizaciones Solidarias, Fundación Superación de la Pobreza-Servicio País y Corporación 3xi, evidencia que la pobreza no es percibida como una problemática distante, sino como una realidad presente en la vida cotidiana de millones de personas.
Según los resultados, un 15% de los encuestados declara vivir actualmente en situación de pobreza, un 27% señala haberla experimentado anteriormente y un 26% afirma verla de cerca en familiares, amigos o vecinos.
El estudio también revela una dimensión menos visible de la vulnerabilidad social: el estrés económico permanente.
Actualmente, casi uno de cada cinco chilenos vive bajo una constante preocupación financiera, una situación que muchas veces no aparece reflejada en las mediciones tradicionales, pero que condiciona decisiones familiares, limita proyectos de vida y aumenta la sensación de incertidumbre.
La ciudadanía asocia la pobreza principalmente con la precariedad económica. Un 64% la relaciona con no poder cubrir necesidades básicas, mientras que un 48% la vincula al endeudamiento crónico, un 47% a la dificultad para llegar a fin de mes, un 46% a no contar con una vivienda adecuada y un 42% a la falta de oportunidades en educación, salud y empleo.
“Los encuestados no están lejos de la realidad de la pobreza; la viven de cerca. La encuesta muestra una paradoja: la pobreza preocupa, se conoce y existe temor a caer en ella, pero al mismo tiempo hay una distancia entre la experiencia cotidiana y la conversación pública. Volver a hablar de pobreza es fundamental para visibilizarla y construir mejores esfuerzos para superarla”, señaló Catalina Littin, directora de Fundación Superación de la Pobreza-Servicio País.
Impotencia e indignación: las emociones que genera la pobreza
La investigación muestra que la pobreza no deja indiferente a la ciudadanía y provoca una fuerte respuesta emocional.
La sensación más frecuente es la impotencia, mencionada por un 52% de los encuestados, seguida por la indignación, con un 41%.
Además, un 65% considera que hoy se habla menos de pobreza porque se trata de un problema complejo y multifactorial, lo que dificulta su abordaje desde una sola perspectiva.
“La pobreza se percibe como un desafío complejo y una responsabilidad compartida. Las causas, las barreras y los actores involucrados son múltiples, por lo que resulta indispensable generar espacios de encuentro y colaboración para avanzar en soluciones efectivas”, afirmó Camilo Herrera, director ejecutivo de Corporación 3xi.
Empleo, crecimiento económico y costo de la vida: las principales soluciones
Respecto de las medidas que podrían contribuir a disminuir la pobreza, los encuestados identifican principalmente acciones vinculadas al desarrollo económico.
Entre las alternativas más mencionadas destacan:
- Generar más empleo y mejores salarios (59%)
- Reducir el costo de la vida (42%)
- Impulsar el crecimiento económico (36%)
Al consultar quiénes deberían liderar estos esfuerzos, la mayoría apunta al Estado (63%), seguido por los políticos y parlamentarios (41%). Sin embargo, un 26% considera que toda la sociedad tiene responsabilidad en esta tarea.
Para Hans Rosenkranz, director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias, el desafío involucra a todos los sectores.
“La pobreza afecta de distintas formas a niños, personas mayores, personas con discapacidad y quienes enfrentan barreras para acceder a salud, educación o empleo. Este estudio demuestra que todos estamos llamados a actuar: las organizaciones sociales, las empresas, el Estado y la ciudadanía en su conjunto”, indicó.
La pobreza impacta a todo el país
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la percepción transversal de que la pobreza afecta al conjunto de la sociedad.
Entre las principales consecuencias identificadas por los encuestados destacan:
- 87% cree que aumenta la conflictividad social
- 85% considera que deteriora la salud de la sociedad
- 84% estima que limita el desarrollo y crecimiento del país
- 83% señala que favorece la presencia del narcotráfico en barrios vulnerables
- 75% afirma que debilita la confianza en las instituciones
- 73% sostiene que afecta a toda la sociedad
- 66% considera que genera altos costos para Chile
Estos resultados refuerzan la necesidad de mantener la pobreza en el centro de la conversación pública y avanzar en estrategias colaborativas que permitan enfrentar uno de los desafíos sociales más relevantes del país.
Un llamado a volver a hablar de pobreza
Los hallazgos forman parte del trabajo permanente de la Alianza Comunicación y Pobreza, que impulsa diversas iniciativas orientadas a visibilizar esta realidad y promover el diálogo entre distintos sectores de la sociedad.
Entre ellas destacan encuentros de conversación entre actores de distintos ámbitos, la Noche del Encuentro, actividades en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el Día del Patrimonio Social y el reconocimiento periodístico “Pobre el que no cambia de mirada”.
El objetivo común es generar espacios de encuentro que permitan construir soluciones compartidas frente a uno de los principales desafíos sociales que enfrenta Chile.







