Convivencia escolar en Chile enfrenta alza de denuncias y exige nuevas estrategias en las aula como el desarrollo socioemocional.
La convivencia escolar enfrenta un escenario complejo en Chile tras el aumento sostenido de denuncias en el sistema educativo. En 2025 se registraron 22.680 casos, de los cuales 17.076 corresponden a convivencia, lo que representa un alza de 22% respecto al año anterior, según datos de la Superintendencia de Educación.
Un desafío estructural para el sistema educativo
El incremento de denuncias refleja tensiones que van más allá del aula y que impactan directamente en el bienestar y aprendizaje de los estudiantes.
En este contexto, el desarrollo de habilidades socioemocionales deja de ser un complemento y se posiciona como un eje clave en la formación de niños, niñas y jóvenes.
Paloma Figueroa, coordinadora de proyectos en Good Neighbors Chile, explica:
“Las emociones influyen directamente en la disposición a aprender. Cuando predominan el estrés o la frustración, el proceso educativo se ve afectado”.
Marco internacional y cambios en Chile
Organismos como la UNESCO han impulsado la integración de habilidades socioemocionales como parte de una educación integral.
En Chile, este enfoque se fortalece con la Ley de Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, que incorpora el bienestar socioemocional como parte estructural del sistema.
“Hoy entendemos que sin habilidades socioemocionales aparecen conflictos, frustración y dificultades en la convivencia”, agrega Figueroa.
Impacto en el aprendizaje y permanencia escolar
El desarrollo socioemocional influye directamente en la capacidad de los estudiantes para adaptarse, participar y mantenerse en el sistema educativo.
“Primero sentimos y luego actuamos. Un ambiente positivo mejora la disposición a aprender y participar”, señala la especialista.
En contextos de mayor vulnerabilidad, estas habilidades se vuelven aún más determinantes para sostener trayectorias educativas.
Experiencias en terreno: aprendizaje activo
Desde el trabajo en escuelas, Good Neighbors Chile implementa programas que integran habilidades socioemocionales a través de metodologías participativas.
Talleres de cine, robótica y fotografía permiten desarrollar trabajo en equipo, escucha activa y expresión emocional, combinando aprendizaje cognitivo y socioemocional.
“Estas habilidades se aprenden en la práctica. Las experiencias participativas facilitan su incorporación en la vida cotidiana”, explica Figueroa.
Desafíos y proyección
Los resultados muestran mejoras en la convivencia, mayor participación estudiantil y mejor trabajo en equipo. Sin embargo, el desafío sigue siendo ampliar estas iniciativas y sostener su impacto en el tiempo.
La articulación entre políticas públicas, escuelas, docentes y familias será clave para consolidar este enfoque y reducir brechas educativas.
“El rol del Estado en la promoción del bienestar socioemocional permite proyectar este tema como un eje estructural del sistema educativo”, concluye la especialista.






