Las lluvias favorecen su presencia en campos y caminos. El toxicólogo Fernando Torres advierte que todas sus partes son tóxicas, que no existe un antídoto específico y que su ingestión puede provocar parálisis respiratoria e incluso la muerte.
La cicuta (Conium maculatum) es una planta venenosa presente en Chile que puede confundirse con especies comestibles como el perejil. Su ingestión accidental puede provocar una intoxicación grave, parálisis muscular y, en los casos más severos, la muerte. Tras las lluvias, su presencia en campos y caminos de distintas regiones del país vuelve a poner en alerta sobre los riesgos de recolectar plantas silvestres sin conocer su origen.
Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), advierte que la semejanza con vegetales de consumo habitual representa uno de los principales peligros. Por eso, llama a extremar las precauciones, especialmente en lugares donde crece vegetación silvestre.
Una planta venenosa que se confunde con el perejil
El principal riesgo de la cicuta es su parecido con especies comestibles y otras plantas silvestres. Esta similitud puede llevar a que las personas la recolecten e incorporen accidentalmente a preparaciones de alimentos.
Según antecedentes del Instituto de Salud Pública (ISP), la cicuta tiene tallos lisos y huecos, a menudo con manchas violáceas; hojas muy divididas y pequeñas flores blancas agrupadas en umbelas. Sin embargo, el especialista advierte que estas características no bastan para determinar si una planta es segura para el consumo.
Todas las partes de la cicuta son tóxicas, por lo que no se debe manipular ni consumir cuando existe sospecha de que se trata de esta especie.
Cómo afecta al organismo
La toxicidad de la cicuta se debe a la presencia de alcaloides piperidínicos, principalmente coniína y γ-coniceína. Estas sustancias actúan sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina del sistema nervioso y pueden provocar un bloqueo de la comunicación entre los nervios y los músculos.
Como consecuencia, la persona puede desarrollar debilidad muscular progresiva y parálisis, que en los casos graves compromete los músculos responsables de la respiración. Por eso, una ingestión que inicialmente parece no tener consecuencias puede convertirse en una emergencia médica.
Síntomas de intoxicación y tratamiento
Los primeros síntomas pueden incluir náuseas, vómitos, salivación excesiva, mareos, temblores, alteraciones de la frecuencia cardíaca y dificultades para coordinar los movimientos.
En los cuadros más graves pueden aparecer parálisis, alteraciones del estado de conciencia e insuficiencia respiratoria. El académico recalca que, ante la sospecha de ingestión, no se debe esperar a que aparezcan los síntomas para solicitar atención médica.
La cicuta no tiene un antídoto específico. Por ello, el tratamiento hospitalario se concentra en mantener las funciones vitales, vigilar la actividad respiratoria y cardiovascular y, cuando es necesario, recurrir a ventilación mecánica.
Según Torres, la identificación oportuna de la exposición y la atención médica inmediata son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones.
Cómo prevenir una intoxicación
Para evitar accidentes, el especialista recomienda no recolectar ni consumir plantas silvestres cuya identificación no sea completamente segura. También aconseja evitar preparaciones caseras con vegetales desconocidos y mantener bajo supervisión a niños y mascotas en lugares donde crezca esta especie.
Si existe una posible ingestión, la indicación es acudir inmediatamente a un servicio de urgencia. No se debe inducir el vómito ni administrar remedios caseros. Una fotografía de la planta, tomada sin exponerse a ella, puede ayudar a los especialistas a identificar la especie, siempre que hacerlo no retrase la consulta.
En Chile, el Centro de Información Toxicológica de la Pontificia Universidad Católica (CITUC) entrega orientación telefónica las 24 horas en el número +56 2 2635 3800.







