Admisión escolar, mérito y desigualdad

La propuesta del Gobierno de hacer ajustes importantes a lo que sus impulsores llaman la “tómbola” y devolver el mérito al centro del sistema de admisión escolar repite la misma receta que planteaba la exministra Marcela Cubillos previo a la pandemia. Siete años después, la evidencia sigue apuntando en una dirección distinta a la que propone el gobierno.

Conviene partir por una precisión conceptual que me parece relevante: el sistema vigente no es una tómbola, se llama Sistema de Admisión Escolar (SAE). Este mecanismo opera con criterios de priorización definidos por política pública, ubicando a hermanos en el mismo establecimiento y privilegiando el vínculo familiar y la cercanía territorial. El uso del término “tómbola” es una caricatura que distorsiona el debate antes de que este comience.

El argumento del mérito como centro del debate y de la política pública en educación tampoco es sencillo de sostener cuando se observa la evidencia comparada. Los datos ya lo mostraban en 2019. Japón, un país desarrollado con alto peso del mérito en su sistema de admisión escolar, suele aparecer como referente en esta discusión. Sin embargo, exhibía un índice de Gini de 0,34, mientras que Chile registraba 0,45, ubicándose entre los países más desiguales de la OCDE.

Esto es relevante porque la literatura especializada es consistente en señalar que a mayor desigualdad, menor debiera ser el peso del mérito como criterio de selección. En contextos de alta inequidad, este mecanismo no mide exclusivamente talento o esfuerzo, sino que también reproduce ventajas acumuladas de origen social y económico. La comparación entre ambos países, por tanto, no resiste un análisis profundo desde la perspectiva de un sistema educativo que busca ser una herramienta de movilidad social para todos los estudiantes.

¿Qué ha ocurrido con los resultados académicos desde que el SAE entró en vigencia? Los puntajes no han caído.

Lo que sí ha cambiado es que los resultados dejaron de concentrarse en unos pocos establecimientos. Un colegio que antes acumulaba diez puntajes nacionales hoy puede tener tres, mientras otros establecimientos obtienen uno o dos. Eso no constituye un fracaso del sistema, sino precisamente uno de sus objetivos de equidad.

Los estudiantes con menos oportunidades han podido compartir espacios educativos con compañeros que poseen mejores hábitos de estudio y trayectorias académicas más favorables. La evidencia educativa ha documentado ampliamente el efecto positivo que genera esta convivencia sobre los aprendizajes y el rendimiento escolar.

Tampoco es correcto afirmar que el SAE creó un problema que antes no existía. Ese problema siempre estuvo presente.

La diferencia es que anteriormente eran los propios colegios quienes decidían quién ingresaba y quién quedaba fuera, muchas veces sin criterios públicos, transparentes ni fiscalizables. Numerosos estudiantes eran derivados a otros establecimientos sin haber tenido una oportunidad real de competir en igualdad de condiciones. Hoy esos procesos están regulados y sujetos a normas conocidas por todos.

Conviene agregar que Chile presenta una sobreoferta de cupos escolares. La sobredemanda se concentra en una proporción reducida de establecimientos, cercana al 10% del total, mientras que la gran mayoría mantiene vacantes disponibles.

El problema principal no es la falta de oferta, sino la concentración de preferencias en determinados colegios, y eso es algo que ningún sistema de admisión puede resolver por sí solo.

Nada de esto significa que el mérito sea un criterio inválido. No lo es.

Incorporarlo como mecanismo de desempate en situaciones específicas de sobredemanda puede ser razonable. Sin embargo, convertirlo en el eje central del sistema de admisión es una decisión muy distinta.

Si la selección se realiza principalmente mediante notas, los estudiantes provenientes de contextos más vulnerables quedarán excluidos de manera sistemática de los establecimientos con mayor demanda, profundizando una segregación escolar que ya sitúa a Chile entre los países con mayores niveles de segmentación educativa del mundo.

Quiero señalar, por último, que el debate sobre admisión escolar no es ideológico en su origen; es fundamentalmente técnico.

Y lo técnico, en este caso, invita a la cautela antes de desmantelar una política pública que ha tomado años construir y consolidar. La discusión debe sustentarse en evidencia, resultados y contexto social, más que en simplificaciones que dificultan comprender los verdaderos desafíos de la educación chilena.

Juan Pablo Salinas Cerda
Especialista en Educación
Académico Universidad Andrés Bello

Isabel Chandía

Next Post

Tributo a INXS llega a Gran Arena Monticello

Mar Jun 16 , 2026
New Sensation, considerado uno de los mejores tributos internacionales a INXS, se presentará el 19 de junio en Gran Arena Monticello. Los fanáticos del rock y el pop de los años 80 y 90 tendrán una cita imperdible el próximo 19 de junio en Gran Arena Monticello. New Sensation, el […]

Te puede interesar

Recomendados

Portal Metropolitano