La incorporación progresiva de todos los tipos de cáncer al GES, entre 2028 y 2031, ampliará la cobertura, establecerá plazos de atención y reforzará la protección financiera de los pacientes.
La incorporación progresiva de todas las patologías oncológicas al régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES) entre 2028 y 2031 marcará un cambio relevante para los pacientes con cáncer en Chile. La medida busca ampliar el acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento, independiente del tipo de tumor o del lugar donde viva la persona.
El cáncer es actualmente la principal causa de muerte en Chile, con cerca de 30 mil fallecimientos y alrededor de 60 mil nuevos diagnósticos cada año. En este contexto, la ampliación del GES busca reducir brechas de acceso y entregar mayores garantías a quienes enfrentan esta enfermedad.
¿Qué cánceres tendrán cobertura GES?
Uno de los principales cambios será la incorporación de patologías oncológicas que actualmente no cuentan con cobertura GES, incluidos algunos cánceres de baja frecuencia o considerados “huérfanos”.
Entre ellos se encuentran el colangiocarcinoma, los sarcomas de partes blandas y el cáncer de páncreas.
“Cánceres de baja frecuencia o considerados ‘huérfanos’ pasarán a ser un derecho garantizado por ley. Con ello también desaparecerá la denominada ‘atención oncológica de dos velocidades’, que diferenciaba a quienes tenían un cáncer cubierto por el GES de aquellos que dependían únicamente de la capacidad resolutiva de la red asistencial”, explica Irene Muñoz Pino, académica de la Especialidad de Enfermería Oncológica de la Universidad Andrés Bello.
De esta manera, la ampliación busca que el tipo de cáncer deje de ser un factor que determine el acceso a determinadas garantías de salud.
Plazos más claros para diagnóstico y tratamiento
La reforma también tendrá efectos sobre los tiempos de atención. La normativa establecerá plazos máximos para la sospecha, confirmación diagnóstica e inicio del tratamiento, con el objetivo de reducir las esperas que actualmente enfrentan algunos pacientes.
“Actualmente, las prestaciones oncológicas fuera del GES presentan esperas promedio superiores a los 248 días, mientras que aquellas incorporadas al sistema registran tiempos cercanos a los 76 días. La ampliación obligará a acelerar la respuesta de toda la red pública y privada”, señala Muñoz.
El establecimiento de garantías específicas permitirá que los pacientes cuenten con mayor certeza respecto de los tiempos de atención y que el sistema de salud deba responder dentro de los plazos definidos.
Mayor protección financiera
Otro de los cambios relevantes estará relacionado con el costo de los tratamientos. Para los pacientes de Fonasa, la atención dentro de la red pública contempla copago cero para las prestaciones cubiertas por el GES, como consultas, exámenes, cirugías, quimioterapia y radioterapia.
En el caso de las isapres, se mantendrá un copago máximo de 20%, junto con un deducible anual que busca limitar el gasto de bolsillo.
Esta protección resulta especialmente relevante en tratamientos oncológicos, que pueden extenderse durante meses y generar un importante impacto económico para las familias.
Atención con estándares comunes
La ampliación del GES también busca fortalecer la calidad y seguridad de la atención. Para ello, los pacientes deberán acceder a protocolos clínicos y tratamientos estandarizados definidos por el Ministerio de Salud.
Además, la atención deberá realizarse en centros acreditados que cumplan los estándares establecidos por la Superintendencia de Salud.
“La iniciativa también fortalecerá la calidad de la atención mediante la aplicación obligatoria de protocolos clínicos y tratamientos estandarizados. Asimismo, exigirá que la atención sea entregada por centros acreditados, favoreciendo una atención más segura y homogénea en todo el territorio nacional”, explica la académica.
¿Qué cambia para los pacientes de regiones?
La ampliación de la cobertura también podría tener un impacto importante fuera de Santiago, especialmente en zonas con una alta incidencia de determinados tipos de cáncer.
“Las redes de salud deberán garantizar el traslado oportuno desde regiones que no cuentan con centros oncológicos especializados hacia establecimientos de alta complejidad, incluyendo prestadores privados cuando corresponda como segundo prestador GES”, agrega Muñoz.
Esto permitirá fortalecer la derivación de pacientes hacia centros especializados cuando la capacidad disponible en su territorio no sea suficiente para entregar el tratamiento requerido.
Una cobertura que busca acompañar todo el proceso
La incorporación de todas las patologías oncológicas también permitirá avanzar en el seguimiento de los pacientes y reducir brechas en distintas etapas de la vida.
Uno de los desafíos que busca abordar es la denominada “brecha de transición”, que afecta a adolescentes y jóvenes que pasan desde la atención pediátrica hacia el sistema de adultos.
La ampliación del GES permitirá establecer una cobertura más transversal para las distintas patologías oncológicas, evitando que el acceso a determinadas garantías dependa exclusivamente de la edad o del tipo de tumor.
“Cuando el cáncer se transforma en un derecho garantizado por ley, el sistema de salud adquiere la responsabilidad de responder de manera oportuna, independiente del lugar donde viva el paciente o del tipo de tumor que presente”, concluye Irene Muñoz.
La implementación progresiva entre 2028 y 2031 plantea así un nuevo escenario para la atención oncológica en Chile, con el desafío de fortalecer las redes asistenciales y asegurar que las garantías establecidas puedan traducirse efectivamente en diagnósticos oportunos, tratamientos adecuados y una atención más equitativa para los pacientes con cáncer.







