La telerehabilitación permite aumentar las sesiones de fonoaudiología y facilitar el acceso a pacientes con daño cerebral. La académica de la Universidad Andrés Bello, Jazmín Flores, explica los beneficios de esta modalidad y los desafíos que enfrenta su implementación en Chile.
Recuperar el habla y la capacidad de comunicarse después de un accidente cerebrovascular (ACV), un traumatismo encéfalo craneano (TEC) o un tumor cerebral requiere tiempo y terapia especializada. Sin embargo, las dificultades de traslado, la distancia de los centros de salud y la falta de profesionales pueden limitar el acceso a la rehabilitación.
Frente a este escenario, la telerehabilitación fonoaudiológica surge como una alternativa para ampliar la cobertura y aumentar las horas de tratamiento. Así lo explica Jazmín Flores, académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien destaca que la evidencia científica internacional respalda esta modalidad, especialmente en personas con afasia.
Esta alteración afecta la capacidad de expresarse o comprender el lenguaje y puede presentarse en cerca de un tercio de las personas que sufren un ACV.
“La evidencia científica respalda esta alternativa, especialmente en personas con afasia, una alteración que afecta la capacidad de expresarse o comprender el lenguaje y que puede presentarse en alrededor de un tercio de quienes sufren un ACV”, explica la académica.
La terapia fonoaudiológica busca recuperar y fortalecer las habilidades de comunicación en la vida cotidiana. También puede favorecer capacidades como la lectura y la escritura. Según algunos análisis internacionales, los pacientes pueden obtener mayores avances cuando acumulan entre 20 y 50 horas de terapia, complementadas con ejercicios en el hogar.
Más horas de terapia y menos barreras de acceso
La evidencia disponible muestra resultados favorables para la rehabilitación a distancia. Una revisión de más de 20 estudios, que incluyó a cerca de 2.000 personas que habían sufrido un ACV, concluyó que la telerehabilitación puede alcanzar resultados comparables a los de la atención presencial. Otra revisión centrada específicamente en pacientes con afasia llegó a conclusiones similares.
Las experiencias internacionales también muestran cómo esta modalidad permite aumentar la intensidad de los tratamientos. En Noruega, pacientes que recibieron cinco horas semanales adicionales de telerehabilitación mejoraron algunas habilidades del lenguaje y más del 90% manifestó satisfacción con la experiencia.
En el Reino Unido, un estudio con cerca de 300 personas observó que la práctica diaria mediante un programa computacional permitió aumentar las horas de entrenamiento y mejorar la capacidad para encontrar palabras.
Estos resultados son especialmente relevantes para quienes viven lejos de los centros de atención o dependen de familiares para trasladarse. Además, las sesiones a distancia pueden facilitar una mayor participación de las familias en el proceso de recuperación.
Los desafíos de la telerehabilitación en Chile
En Chile, la Ley 21.541, vigente desde 2023, permite que los prestadores de salud entreguen atención mediante telemedicina. Sin embargo, todavía existen obstáculos para extender esta modalidad, especialmente en el acceso a tecnología y conectividad.
Un estudio realizado con fonoaudiólogos chilenos que atienden a personas con afasia, titulado “Telemedicina en fonoaudiología para personas con afasia: barreras y facilitadores en el contexto chileno”, publicado en la Revista Chilena de Fonoaudiología, identificó dificultades relacionadas con la conexión a internet, el manejo de herramientas tecnológicas y la falta de dispositivos proporcionados por las instituciones.
La académica advierte que la atención remota no reemplaza todas las intervenciones presenciales. Algunas evaluaciones requieren contacto directo con el paciente y determinadas condiciones clínicas necesitan apoyo especializado que no siempre es posible entregar a distancia.
Por eso, el desafío consiste en integrar la atención presencial y la telerehabilitación, mejorar el acceso a internet y dispositivos, y capacitar tanto a los equipos de salud como a las familias.
“Para quienes viven con secuelas de un daño cerebral, cada oportunidad de terapia cuenta, y acercar la rehabilitación puede marcar una diferencia concreta en su vida cotidiana”, concluye Jazmín Flores.








