Un lomito gigante de 3,6 kilos será el protagonista del desafío gastronómico que este fin de semana premiará con $500.000 a quien logre comerlo completo en menos de 30 minutos.
El Pobre Guido, una de las cocinerías más reconocidas del circuito popular chileno, lanzó el Desafío Pobre Guido 2026, una competencia gastronómica que pondrá a prueba el apetito y la velocidad de sus participantes.
El desafío se realizará este sábado 29 y domingo 30 de agosto, desde las 15:00 horas, en el Espacio Obrecht, ubicado en Ingeniero Obrecht 2190, en pleno Persa Víctor Manuel, en Santiago.
El objetivo es claro: comerse individualmente un lomito gigante de aproximadamente 3,6 kilos y hacerlo en el menor tiempo posible.
Un lomito de 3,6 kilos
El desafío tiene como protagonista una preparación de proporciones poco habituales. El sándwich incluye una marraqueta gigante de 1 kilo, 1 kilo de lomito, 700 gramos de palta, 500 gramos de tomate y 400 gramos de mayonesa.
Los competidores podrán escoger entre dos preparaciones clásicas de la gastronomía chilena: italiano o chacarero.
“Invitamos a todas y todos nuestros visitantes a venir a acompañar a quienes desafiarán al Pobre Guido, con estos sándwiches que representan sabores con alma, historia y tradición de una cocinería emblemática, que es parte del corazón del Persa”, destaca Goya Hormazábal, directora general del Persa Víctor Manuel.
30 minutos para convertirse en campeón
El desafío está abierto a personas mayores de 18 años, quienes deberán completar el sándwich en un máximo de 30 minutos exactos.
Las reglas son estrictas. Los participantes deberán consumir la preparación completa sin recibir ayuda y sin retirar ninguno de sus ingredientes, bajo la supervisión de los jueces de la organización.
El ganador será quien consiga el menor tiempo válido durante las dos jornadas de competencia. El campeón absoluto recibirá un premio de $500.000, que contempla $400.000 en efectivo y una gift card de $100.000 para consumir en El Pobre Guido.
Si ningún participante consigue terminar el lomito dentro de los 30 minutos establecidos, el premio será declarado desierto.
La invitación está abierta no solo a quienes quieran aceptar el desafío, sino también a quienes quieran acompañar y alentar a los competidores en esta particular competencia gastronómica que busca convertir al próximo ganador en el nuevo rey o reina del bajón.







