
Obesidad infantil en foco: investigación establece parámetros que detectan riesgo temprano incluso en niños con peso normal
La obesidad infantil podría detectarse antes de los 5 años gracias a una innovadora medición que identifica factores de riesgo desde la primera infancia.
Marcando un avance clave frente a una de las crisis de salud más relevantes en Chile.
Actualmente, el país enfrenta cifras alarmantes: el 50,9% de los escolares presenta exceso de peso, según el Mapa Nutricional de JUNAEB. En este escenario, contar con herramientas de detección temprana se vuelve urgente.
Una investigación internacional liderada por María Herrada-Robles y con participación del académico de la Universidad Autónoma de Chile, Dr. Vicente Martínez-Vizcaíno, estableció por primera vez “puntos de corte” precisos para evaluar si niños entre 3 y 5 años presentan una condición física que los predispone a desarrollar obesidad.
El estudio, titulado “Puntos de corte de condición física para la detección temprana del riesgo de obesidad en niños en edad preescolar”, fue publicado en la revista científica Obesity (Silver Spring), referente mundial en investigación sobre esta enfermedad.
Una medición que va más allá del peso
A diferencia de los métodos tradicionales, esta nueva medición no se basa solo en el peso corporal. Utiliza la batería PREFIT, que evalúa la condición física a través de indicadores clave como capacidad cardiorrespiratoria y fuerza muscular.
“Si un niño está por debajo de estos niveles, tiene mayor riesgo de desarrollar obesidad, incluso si hoy tiene un peso normal”, explica el Dr. Vicente Martínez-Vizcaíno.
Las tres pruebas principales son:
- Fuerza muscular (medida con dinamómetro)
- Salto a pies juntos (potencia de piernas)
- Capacidad aeróbica (resistencia cardiovascular)
Los umbrales de alerta son claros:
saltar menos de 80-90 cm, ejercer menos de 7-8 kg de fuerza o no completar 15-20 tramos de 20 metros.
Prevención desde la infancia
Este avance cobra especial relevancia en Chile, donde desde 2025 es obligatorio que los colegios incorporen al menos 60 minutos diarios de actividad física, como estrategia para combatir la obesidad infantil.
“Evaluar la condición física de forma anual permitiría monitorear la salud de los niños y predecir su bienestar futuro”, enfatiza Martínez-Vizcaíno.
El estudio analizó a más de 3.100 niños, y sus resultados son aplicables a la realidad chilena, considerando las altas tasas de obesidad en el país.
Detectar a tiempo puede cambiar el futuro
La evidencia es clara: identificar tempranamente a niños en riesgo permite intervenir antes de que aparezca la obesidad, mejorando su calidad de vida a largo plazo.
Este nuevo enfoque posiciona la condición física como un indicador clave, instalando un cambio de paradigma: no basta con mirar el peso, es necesario entender cómo se mueve y responde el cuerpo desde los primeros años de vida.





