La morosidad entre los jóvenes aumenta con fuerza entre los 22 y 29 años. Un estudio de Chiledeudas y Maat muestra que la deuda impaga promedio pasa de $71 mil a más de $2,3 millones. Un especialista entrega recomendaciones para evitar el sobreendeudamiento.
La morosidad de los jóvenes chilenos crece con fuerza durante los primeros años de la adultez. Un estudio de Chiledeudas y Maat revela que la deuda impaga promedio aumenta de $71.386 a los 22 años a $2.364.122 a los 29, lo que representa un incremento de 33,1 veces.
El fenómeno coincide con una etapa en que los jóvenes comienzan a acceder a distintos productos financieros, como créditos de consumo, automotrices y comerciales, muchas veces con un historial financiero todavía limitado.
Para Sergio Vásquez, director de Ingeniería Comercial de la Universidad del Alba, uno de los factores que explica esta situación es la falta de educación financiera y la dificultad para distinguir entre la capacidad de consumo y la capacidad real de pago.
“La educación financiera nos permite destinar un porcentaje de nuestro sueldo mensual al consumo”, explica el académico. A su juicio, el acceso al crédito no constituye necesariamente un problema, siempre que las cuotas sean compatibles con los ingresos disponibles.
“El crédito de por sí no es malo, siempre que se mantenga dentro de los márgenes que yo puedo manejar”, sostiene.
La regla del 30% para evitar el sobreendeudamiento
Una de las principales recomendaciones del especialista es establecer un límite claro: las obligaciones crediticias no deberían superar el 30% de los ingresos mensuales.
Por ejemplo, si una persona recibe $100.000 y destina $20.000 al pago de créditos, ya compromete una parte de ese porcentaje. Por ello, antes de asumir nuevas cuotas debe considerar cuánto de su sueldo ya está destinado a deudas.
“La recomendación es no sobrepasar el 30% de mis ingresos en crédito”, enfatiza Vásquez.
El riesgo aumenta cuando las tarjetas y los créditos comienzan a utilizarse como una extensión del sueldo. En ese escenario, las compras de hoy comprometen los ingresos de los meses siguientes y pueden reducir el dinero disponible para cubrir gastos básicos.
Tarjeta de crédito: la importancia de pagar el total
El especialista también llama a poner atención al uso de las tarjetas de crédito, especialmente cuando se opta por pagar solo una parte del saldo mensual.
“Si usted va a usar tarjeta de crédito, pague la cuota completa a fin de mes”, recomienda.
La medida busca evitar que una compra se transforme en una deuda prolongada por el pago de intereses. Por eso, Vásquez plantea que el desafío no consiste en eliminar el crédito, sino en utilizarlo de acuerdo con la capacidad real de pago.
Una deuda que crece durante los primeros años de adultez
El aumento de la morosidad entre los 22 y 29 años ocurre en paralelo al acceso a créditos de mayor monto. Para el académico, esta etapa requiere especial atención porque los jóvenes pueden comenzar a asumir compromisos financieros antes de contar con herramientas suficientes para administrarlos.
Antes de adquirir una nueva deuda, la recomendación es calcular cuánto del ingreso mensual ya está comprometido y evaluar si el presupuesto seguirá permitiendo cubrir alimentación, vivienda, transporte, gastos básicos y otras necesidades.
La regla, en definitiva, es sencilla: el crédito puede ser una herramienta útil, pero no debería convertirse en una extensión permanente del sueldo.







