En el día del alumno expertos advierten que ser estudiante en 2026 implica enfrentar nuevos desafíos emocionales, sociales y académicos tras la pandemia. La presencialidad, la convivencia escolar y el uso limitado de celulares están redefiniendo la vida en las aulas.
A pocos años del impacto que dejó la pandemia en la educación, ser alumno en 2026 significa mucho más que asistir a clases. La generación que aprendió a leer y escribir frente a una pantalla hoy enfrenta el desafío de reconstruir vínculos, fortalecer habilidades socioemocionales y adaptarse nuevamente a la convivencia presencial. A esto se suma un escenario donde muchos colegios han restringido el uso del celular dentro de las salas de clases, buscando recuperar la interacción cara a cara y mejorar la concentración.
El próximo 11 de mayo se celebrará el Día del Alumno en Chile, una fecha que este año invita también a reflexionar sobre cómo cambió la experiencia escolar después del confinamiento y cuáles son los desafíos que enfrentan hoy estudiantes, familias y comunidades educativas.
Una generación marcada por la pandemia
Durante los años de educación remota, miles de niños, niñas y adolescentes vieron alterados sus procesos de aprendizaje y socialización. Las cifras proyectan un retroceso de 1,3 años en escolaridad, mientras que el retorno a clases presenciales evidenció un aumento en ansiedad, depresión, fobia escolar y crisis de pánico en adolescentes.
Soledad Villate, magíster en Gestión y Liderazgo Educacional y rectora del Colegio Pedro de Valdivia de Las Condes, asegura que el foco actual está en recuperar tanto los aprendizajes académicos como el bienestar emocional.
“Fueron dos años de un desafío permanente para familias, docentes y alumnos. Nos hemos enfocado en recuperar herramientas socioemocionales y académicas mediante programas de nivelación personalizada que no solo atienden brechas de contenido, sino que priorizan la revinculación afectiva”, explica.
La especialista agrega que hoy la presencialidad cumple un rol clave en el desarrollo integral de los estudiantes.
“Entendemos que sin bienestar emocional no existe aprendizaje significativo. Hoy el desafío es fortalecer la resiliencia, la colaboración y transformar el colegio en un espacio seguro donde el error también sea parte del aprendizaje”, afirma.
Volver a convivir sin pantallas
El regreso total a las aulas también ha significado un cambio importante en la relación de los estudiantes con la tecnología. En muchos establecimientos, las restricciones al uso del celular buscan recuperar la interacción social y disminuir las distracciones.
Dante, estudiante de primero medio, vivió gran parte de su educación básica en pandemia y reconoce que adaptarse nuevamente a la presencialidad no fue sencillo.
“Pasar de estudiar solo frente a un computador a estar en una sala fue un gran cambio. Al principio era raro volver a conversar cara a cara, pero hoy valoro mucho más estar con mis amigos y sentir que formamos parte de algo real”, comenta.
El estudiante también destaca el impacto que ha tenido limitar el uso del celular durante la jornada escolar.
“Adaptarse a no usar el celular en el colegio ha sido difícil, pero necesario. Te obliga a resolver conflictos hablando y a disfrutar el recreo de verdad. Estar desconectado me permitió reconectarme con mis compañeros”, señala.
Salud emocional y convivencia: los grandes desafíos
Para la psicóloga Rocío Cereceda, uno de los principales retos de esta etapa está en reconstruir habilidades emocionales que se vieron afectadas durante el aislamiento.
“Ser estudiante hoy implica volver a entrenar la tolerancia a la frustración y la autorregulación emocional. Pero el desafío no es solo académico, sino también social: volver a relacionarse, resolver conflictos y convivir”, explica.
La especialista enfatiza que el acompañamiento de las familias y de los adultos sigue siendo fundamental.
“Hoy más que nunca es importante hacerse cargo de lo que están sintiendo y viviendo los adolescentes. El rol adulto es acompañar, orientar y contener, sin dejar de poner límites. El verdadero desafío no es solo recuperar contenidos, sino reconstruir la convivencia y fortalecer el bienestar emocional”, concluye.
El nuevo significado de ser estudiante en 2026
En este nuevo escenario, la escuela dejó de ser solo un espacio de aprendizaje académico. Hoy también cumple un rol clave en la contención emocional, la formación de vínculos y el desarrollo de habilidades sociales.
La experiencia escolar en 2026 está marcada por la reconstrucción de la convivencia, el valor de la presencialidad y la necesidad de formar estudiantes más resilientes, empáticos y conectados con su entorno real.






