“Doña Rosita”, adaptación del dramaturgo español Pablo Remón dirigida por Francisco Albornoz, revisita el clásico de Federico García Lorca desde el humor y la melancolía. La obra se presentará del 30 de octubre al 15 de noviembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM).
¿Qué ocurre cuando una mujer deja de esperar y comienza a mirar su propia historia de otra manera? Esa pregunta atraviesa “Doña Rosita”, la obra que protagoniza Solange Lackington y que llegará al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) con una nueva lectura de uno de los clásicos de Federico García Lorca.
La adaptación del dramaturgo español Pablo Remón, dirigida por Francisco Albornoz, traslada al siglo XXI la historia de una mujer que espera durante años el regreso del hombre que ama. Entre la promesa de un reencuentro y el paso del tiempo, Rosita descubre que la vida avanza mientras ella permanece aferrada a una esperanza.
Escrita por García Lorca en 1935 bajo el título “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”, la obra original retrata la espera, la ausencia y las convenciones sociales que condicionan la vida de una mujer. Esta nueva versión conserva la melancolía del autor español, pero incorpora humor, ironía y referencias contemporáneas para acercar su historia a las audiencias actuales.
De Rosita a Rosa: una mujer que evoluciona
En esta versión, Solange Lackington encarna a una Rosita que enfrenta el amor, la soledad y el paso del tiempo sin perder su dignidad. La acompañan los intérpretes Benjamín Salinas, Konstanza Villalobos y Colomba Chamorro, quienes ayudan a reconstruir su intimidad y sus recuerdos.
El montaje incorpora anotaciones, comentarios al margen y rupturas de la cuarta pared que conectan la historia de Lorca con las experiencias personales de los intérpretes. Así, la obra establece un diálogo entre el texto original, las biografías del elenco y las preguntas que todavía despierta la historia de Rosita.
Para Lackington, uno de los principales atractivos de esta adaptación es su capacidad para conectar con las experiencias de las mujeres de hoy.
“La gracia que tiene esta adaptación es que la obra está deconstruida y llevada a una época actual. Creo que es fácil conectar con Rosita, porque hoy hay muchas Rositas: mujeres que esperan encontrar a ese amor y que ese amor decida estar con ellas. Y con el paso de los años, uno se lo toma con más sentido del humor esta espera de una mujer enamorada”, señala la actriz.
La intérprete destaca, además, una transformación que adquiere especial significado hacia el final de la historia: dejar de llamarla Rosita para llamarla Rosa.
“Eso nos identifica, poder ver a las mujeres como personas adultas que evolucionamos y no quedamos pegadas y que se nos llame por el nombre sin diminutivos”, agrega Lackington.
El cambio de nombre simboliza el paso de una mujer definida por la espera a una persona que puede reconocerse desde su propia identidad y experiencia. De esta manera, la obra propone una reflexión sobre el amor, las expectativas sociales y la posibilidad de cambiar la forma en que contamos nuestra propia vida.
Un clásico que dialoga con el presente
Francisco Albornoz, quien regresa a GAM tras dirigir montajes como “La gaviota” y “Chilean Electric”, construye una puesta en escena en la que el tiempo se convierte en uno de los principales antagonistas.
La propuesta combina humor absurdo, canciones y momentos de intimidad para abordar la desolación sin perder la belleza poética del texto. El resultado es una comedia dramática que invita al público a reconocer sus propias experiencias en una historia escrita hace más de 90 años.
“Anotar una obra es admitir que el texto original ya no pertenece a nadie del todo, que el tiempo ha pasado y que necesitamos subrayar los márgenes de las páginas de nuestras propias vidas para no perdernos en la niebla de lo que fue, o de lo que todavía esperamos que llegue a ser”, explica Albornoz.
El director también destaca la relación entre la memoria, las experiencias familiares y las formas en que las personas enfrentan el dolor.
“La puesta en escena busca el rastro de las mujeres de nuestra infancia, esas que, como Rosita, decidieron que el orgullo era la única forma de elegancia frente al dolor. Quizás solo en el teatro, anotar en el margen de una espera sea una forma de darle sentido a ese futuro que se demora en llegar”, comenta.
Un homenaje a Federico García Lorca
El estreno en Chile se enmarca en la conmemoración de los 90 años del asesinato de Federico García Lorca, ocurrido en 1936. En este contexto, la adaptación recupera la vigencia de su obra y la capacidad del teatro para abordar preguntas que atraviesan distintas generaciones.
Para Albornoz, volver a Lorca permite explorar la memoria desde las relaciones humanas y los vínculos íntimos, conectando su universo poético con los desafíos del presente.
“Este marco nos pone en el contexto de la memoria como el campo —o quizás el jardín— en el que crecen las flores de Rosita. Y el arte de Lorca nos ayuda a recorrer ese territorio desde las relaciones familiares, humanas, íntimas, que también nos ayudan a repensar nuestro presente y soñar un futuro”, concluye el director.
“Doña Rosita [anotada]” invita a mirar de nuevo una historia sobre el amor y la espera, pero también sobre la identidad, el paso del tiempo y la posibilidad de dejar atrás los diminutivos para asumir la propia vida.
Información de la obra
- Obra: Doña Rosita [anotada].
- Protagonista: Solange Lackington.
- Dramaturgia: Pablo Remón, a partir de la obra de Federico García Lorca.
- Dirección: Francisco Albornoz.
- Temporada: del 30 de octubre al 15 de noviembre.
- Funciones: jueves a sábado, a las 20:00 horas; domingo, a las 19:00 horas.
- Lugar: Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), Santiago.
- Entradas: gam.cl








