7 claves para prevenir alergias en la oficina

Con la llegada de la primavera, la limpieza y el mantenimiento de los espacios de trabajo pueden ayudar a reducir la presencia de polvo, polen y otros alérgenos en oficinas y recintos cerrados.

Con la llegada de la primavera, aumentan las molestias asociadas a las alergias respiratorias, especialmente en personas sensibles al polen, polvo y otros alérgenos. En este escenario, mantener oficinas y espacios de trabajo limpios y con sistemas de ventilación correctamente mantenidos puede contribuir a reducir la exposición a estas partículas.

El desafío no está solo en limpiar las superficies visibles. La calidad del aire interior también depende del estado de filtros, ductos, sistemas de climatización, ventanas y áreas exteriores. Por eso, una estrategia preventiva debe abordar tanto la limpieza cotidiana como el mantenimiento técnico de las instalaciones.

“La gestión activa del control de alergias estacionales en entornos laborales exige dos frentes complementarios: la limpieza de superficies y ambientes, y el mantenimiento técnico de los sistemas que regulan la calidad del aire. Esto permite generar entornos más saludables y colaborar con las medidas que implementan las personas que sufren alergias. Además, impacta directamente en su calidad de vida y bienestar durante la jornada laboral”, explica Rowland Hughes, director de Facility Management de Grupo EULEN Chile.

Limpieza: reducir la presencia de alérgenos

La limpieza periódica permite controlar la acumulación de polvo y otras partículas en las superficies de uso cotidiano. Para ello, existen tres medidas especialmente relevantes:

1. Aspirar alfombras y tapices con filtros HEPA.
A diferencia del barrido tradicional, los aspiradores con filtros HEPA permiten retener una mayor cantidad de partículas, evitando que vuelvan a dispersarse en el ambiente. Su uso es especialmente recomendable en alfombras, tapices y otras superficies textiles.

2. Limpiar con frecuencia las superficies de alto contacto.
Escritorios, manillas, mesas, teléfonos y mobiliario compartido pueden acumular polvo y otras partículas durante la jornada. Una limpieza frecuente ayuda a mantener estos espacios en mejores condiciones de higiene.

3. Limpiar textiles y tapicerías de uso común.
Sillones, cortinas, paneles acústicos y otros elementos textiles pueden retener polvo y partículas. Incorporar su limpieza al programa habitual de mantenimiento evita que se conviertan en lugares de acumulación de alérgenos.

Mantenimiento: actuar sobre la calidad del aire

La limpieza de las superficies debe complementarse con el mantenimiento de aquellos sistemas que regulan el aire dentro de los edificios. En este ámbito, cuatro acciones pueden marcar una diferencia en la gestión preventiva:

4. Cambiar periódicamente los filtros de aire acondicionado y sistemas HVAC.
Los filtros acumulan polvo y partículas con el uso. Cuando están saturados, pueden perder eficiencia y afectar el funcionamiento del sistema. Por eso, es importante respetar los programas de revisión y reemplazo establecidos para cada equipo.

5. Realizar mantenimiento preventivo de los ductos de ventilación.
Los sistemas de ventilación requieren inspecciones periódicas para detectar acumulación de polvo, humedad u otras condiciones que puedan afectar la calidad del aire. La mantención permite identificar oportunamente posibles focos de contaminación y mantener los sistemas en buenas condiciones de funcionamiento.

6. Revisar sellos y aislación de ventanas y accesos.
Las filtraciones de aire no controladas pueden facilitar el ingreso de partículas provenientes del exterior. Revisar ventanas, puertas y sellos ayuda a controlar estos puntos de ingreso, sin descuidar la ventilación adecuada de los espacios.

7. Mantener las áreas verdes cercanas a los edificios.
En oficinas, plantas industriales, campus y otros recintos con jardines, el cuidado periódico del pasto y la vegetación contribuye a controlar la dispersión de partículas y polen en las áreas exteriores. Una adecuada planificación de estas labores permite complementar las medidas aplicadas al interior.

Una primavera con espacios de trabajo más saludables

La prevención de las alergias en el trabajo requiere una mirada integral. No basta con limpiar cuando aparecen los síntomas o cuando se observa polvo en una superficie. La limpieza programada y el mantenimiento preventivo permiten anticiparse a problemas que pueden afectar las condiciones ambientales de oficinas y otros espacios laborales.

Por eso, incorporar estas siete acciones a los planes de limpieza y mantenimiento ayuda a mantener ambientes de trabajo más ordenados, limpios y saludables durante la primavera.

La recomendación también apunta a que las empresas consideren la calidad del ambiente interior como parte de una gestión integral de sus instalaciones, combinando limpieza, ventilación, climatización y mantenimiento preventivo.

Isabel Chandía

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