Las reservas de preventa temprana para viajar durante el primer semestre de 2027 en cruceros crece más de 25% frente a la ventana equivalente de la temporada anterior. El Caribe lidera las preferencias, mientras el Mediterráneo y las travesías australes ofrecen alternativas para distintos momentos de la vida.
En unas vacaciones familiares, el día puede comenzar con los niños preguntando a qué hora abre la piscina. En un viaje en pareja, con ganas de bajar temprano a recorrer una ciudad. Entre amigos, quizás con un desayuno largo después de una noche de espectáculos. Aunque todos hayan elegido un crucero, lo que esperan de esos días puede ser muy diferente. Por eso, antes de mirar el mapa, la primera conversación suele ocurrir en casa: quiénes van a viajar y qué necesita cada uno para sentir que está de vacaciones.
Esa diversidad de expectativas ayuda a entender las preferencias de los chilenos para 2027. De acuerdo con los datos de COCHA Travel Insights, el Caribe y las Bahamas concentran más de un tercio de las preferencias, seguidos por el Mediterráneo y las rutas de Sudamérica austral y Patagonia. Dentro de ese mapa conviven familias que se embarcan por primera vez, parejas que quieren recorrer ciudades históricas y pasajeros experimentados que buscan llegar a paisajes que todavía no conocen.
La planificación también comienza antes. En la ventana equivalente de preventa temprana, las reservas confirmadas para zarpes del primer semestre de 2027 registran un crecimiento superior al 25% respecto de la temporada anterior. Asegurar una cabina familiar, un camarote individual o una categoría específica forma parte de las razones para decidir con meses de anticipación.
“Cuando alguien nos dice que quiere hacer un crucero, necesitamos conocer cómo imagina sus vacaciones. Una familia puede buscar actividades para distintas edades; una pareja, tiempo para recorrer los puertos; y un pasajero que ya conoce este formato, una ruta completamente nueva. Entender esas expectativas permite recomendar un barco y un itinerario que tengan sentido para ese viaje”, explica Daiana Mediña, Head de Brand & PR de COCHA.
Viajar juntos también admite planes distintos
Para las familias con niños, los itinerarios de siete noches por el Caribe, con embarque en Florida, aparecen entre las principales elecciones. La posibilidad de combinar escalas de playa con parques acuáticos, clubes infantiles por edades y espectáculos a bordo facilita una decisión que, en tierra, suele exigir acuerdos entre gustos y rutinas diferentes.
El atractivo está también en cómo se organiza el tiempo. Hay momentos para compartir y otros en que cada integrante puede encontrar una actividad acorde con su edad. La oferta de comidas y entretenimiento ayuda a resolver parte de la logística cotidiana, mientras el barco conecta los destinos sin tener que volver a hacer las maletas en cada parada.
Entre las parejas, las preferencias abren otros recorridos. España, Italia y Francia destacan entre quienes buscan combinar cultura urbana, playa y vida nocturna. Las escapadas por las Bahamas, en tanto, ofrecen una alternativa para quienes disponen de menos días.
En los mayores de 50 años ganan presencia las islas griegas y Turquía, los cruceros fluviales por el Danubio y el Rin, y las travesías transatlánticas. El interés se orienta hacia el patrimonio, el descanso y el servicio a bordo: disponer de tiempo para conocer un lugar, disfrutar una comida y continuar el recorrido con el alojamiento ya resuelto.
De la escapada con amigos al primer viaje en solitario
Para los grupos de amigos, coordinar las vacaciones puede ser tan importante como elegir el destino. Las rutas de tres a cinco noches por el Caribe y los itinerarios del Mediterráneo con énfasis en entretenimiento aparecen entre sus preferencias, con la gastronomía y las actividades compartidas como parte central de la experiencia.
Quienes viajan solos también encuentran opciones. Según el análisis de COCHA, aumenta el interés por itinerarios culturales en Europa y rutas escénicas, acompañado por la disponibilidad de camarotes individuales en determinados barcos. Esta alternativa permite evaluar el viaje sin depender de un acompañante, aunque sus condiciones y tarifas deben revisarse para cada salida.
“La compañía influye mucho en la elección, pero también el ritmo que cada persona quiere darle a sus vacaciones. Hay viajeros que disfrutan una agenda llena de actividades y otros que prefieren pasar más tiempo mirando el paisaje o recorriendo una escala. Revisar cuánto se navega y cuánto se permanece en cada puerto es tan relevante como conocer los servicios del barco”, señala Mediña.
Después del Caribe, el mapa se expande
La experiencia previa marca otra diferencia. Los pasajeros primerizos suelen inclinarse por una semana en el Caribe desde Miami o por los circuitos clásicos del Mediterráneo occidental. Son recorridos que permiten familiarizarse con la vida a bordo y conocer varios destinos manteniendo una misma base durante el viaje.
Entre quienes repiten, la búsqueda se amplía hacia los fiordos noruegos, Alaska, Islandia, el Sudeste Asiático y la Antártica. En estos casos, el paisaje y las características de la expedición adquieren mayor protagonismo. Las islas griegas y Turquía también muestran dinamismo en cotizaciones, especialmente entre pasajeros que ya recorrieron el Mediterráneo occidental.
Durante el verano chileno, la temporada alta de cruceros en la costa atlántica de Sudamérica abre una alternativa a pocas horas de vuelo, recomendada para familias, parejas y grupos de amigos que quieren vivir su primera experiencia a bordo. Desde los puertos de Buenos Aires, Río de Janeiro y Santos zarpan itinerarios que, según la ruta, permiten disfrutar de playas brasileñas como Búzios e Ilhabela y visitar Montevideo o Punta del Este, en Uruguay. La propuesta combina varios destinos con la comodidad de mantener una misma base durante las vacaciones, con alojamiento, comidas y entretenimiento a bordo.
Sudamérica austral y Patagonia, por su parte, encabezan las preferencias por itinerarios de proximidad, con salidas desde Buenos Aires. Enero y febrero concentran las salidas sudamericanas, mientras que, para Europa y Alaska, la mayor actividad se sitúa entre mayo y septiembre.
La elección comienza mucho antes del embarque
Aunque siete noches sigue siendo la duración más solicitada, en Europa y destinos de larga distancia las preferencias se extienden hacia viajes de 10 a 14 noches.
La comparación debe considerar el viaje completo. A la tarifa del crucero pueden sumarse los vuelos hasta el puerto de embarque, los traslados, las excursiones y determinados consumos a bordo. También corresponde revisar qué incluye cada programa en bebidas, propinas y conectividad, junto con la documentación migratoria exigida en los países del itinerario.
Para planificar, COCHA recomienda una anticipación de ocho a 12 meses, especialmente cuando se necesitan cabinas con balcón, opciones familiares comunicadas o camarotes individuales. Para quienes vuelan desde Chile al puerto de embarque, también se recomienda llegar al menos un día antes del zarpe.
“Una buena planificación permite llegar al embarque con las decisiones importantes resueltas. Saber qué está incluido, contar con tiempo suficiente para conectar desde el aeropuerto y revisar los requisitos de cada escala ayuda a disfrutar el recorrido con mayor tranquilidad. El objetivo es que la experiencia responda a lo que cada persona esperaba cuando comenzó a imaginar sus vacaciones”, concluye Mediña.
Para más información ingresa a cocha.com, solicita atención especializada en las tiendas COCHA a lo largo del país, o a través de la asistencia telefónica.








