La obra de Luis Rivano, dirigida por Cristian Plana y protagonizada por Alexis Moreno, Camila Brito y Diego Varas, se estrena el 4 de septiembre y estará en cartelera hasta el 3 de octubre.
El Teatro Nacional Chileno (TNCh) retoma la dramaturgia de Luis Rivano con una nueva versión de “El rucio de los cuchillos”, dirigida por Cristian Plana y protagonizada por Alexis Moreno, Camila Brito y Diego Varas. La obra se estrenará el 4 de septiembre y tendrá funciones hasta el 3 de octubre, de miércoles a sábado, a las 19:30 horas.
La puesta en escena recupera uno de los textos más reconocidos de Rivano y vuelve a poner en el escenario del TNCh una historia ambientada en la vida nocturna de Santiago durante la década de 1960.
La obra presenta a Guille, una prostituta interpretada por Camila Brito; Tolo, su cafiche, encarnado por Alexis Moreno; y Rucio, un joven prostituto interpretado por Diego Varas. Tras salir de la cárcel, Rucio decide permanecer encerrado en una habitación de hotel. Teme volver a las calles, reincidir y enfrentarse nuevamente a una policía que percibe como injusta.
Desde ese encierro surgen los recuerdos, los vínculos y las tensiones entre los tres personajes. La obra construye así una crónica marcada por la violencia, la marginalidad, el humor y la nostalgia, pero también por la necesidad de encontrar un lugar al que pertenecer.
La nueva producción cuenta con el financiamiento del Fondo de Apoyo a Teatros Universitarios del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que permitió al Teatro Nacional Chileno volver a llevar a escena este texto fundamental de la dramaturgia nacional.
Una nueva mirada a un clásico chileno
Para Cristian Plana, regresar a “El rucio de los cuchillos” no implica repetir la versión anterior, estrenada en 2016. El director apuesta por releer el texto desde el presente y ponerlo en diálogo con nuevas preguntas.
“No tengo esa nostalgia. Más bien me entusiasma que se pueda remontar un texto chileno que es una especie de clásico”, explica Plana.
El director considera que volver a montar una obra permite descubrir nuevas dimensiones del texto. “Uno va descubriendo lo que tiene de vigencia y eso solo ocurre en el contacto”, señala.
Esta nueva versión se distancia del realismo convencional de la puesta anterior y propone una escena más despojada. El objetivo es generar una mayor distancia y un sentido de extrañamiento, especialmente en los monólogos y momentos en que los personajes reconstruyen sus recuerdos.
“Me quedo con la idea de lo entretenido de la obra. Desde una historia que puede ser muy cruda, también atravesada por la violencia, hay situaciones que tienen mucho humor”, comenta Plana.
La puesta busca que la historia avance como un gran momento de la realidad, interrumpido por las memorias de los personajes. El pasado aparece así como una puerta para comprender sus decisiones y conflictos.
Luis Rivano y la memoria de los olvidados
La obra también permite recuperar la figura de Luis “Paco” Rivano, escritor, dramaturgo y librero cuya trayectoria estuvo marcada por una particular relación con la marginalidad y las historias de personajes que habitualmente quedan fuera del relato oficial.
El periodista Juan Andrés Piña, autor de “Luis Rivano: La memoria de los olvidados”, ha destacado la importancia de su obra y su capacidad para observar aquellos mundos desde una perspectiva cercana.
Rivano comenzó a escribir a partir de sus propias experiencias y de su contacto con distintos sectores de la sociedad. Más tarde, en 1967, abrió la conocida librería de calle San Diego, desde donde mantuvo una relación permanente con el mundo cultural y con las historias que encontraba en las calles de Santiago.
Para Plana, esa mirada sigue teniendo vigencia. Rivano no presenta a sus personajes como estereotipos, sino que busca mostrar aquello que existe detrás de las etiquetas.
“El Rucio podría ser hoy uno de esos jóvenes que vemos en los medios y que aparecen definidos como delincuentes o como la escoria de la sociedad. Rivano va al origen del personaje”, explica el director.
A su juicio, esa aproximación permite observar la marginalidad desde un lugar distinto. La obra no busca justificar a sus personajes, sino mostrar la crudeza de las circunstancias que los rodean y abrir preguntas sobre sus historias.
“Él pone el ojo y enciende el foco sobre ese otro lugar que es el origen. Lo hace de una manera muy poco condescendiente y sin compasión: escarba, abre ese espacio y nos muestra ese origen”, concluye Plana.
Funciones para estudiantes
Además de su programación habitual, “El rucio de los cuchillos” tendrá dos funciones especiales dirigidas a estudiantes.
La primera se realizará el 23 de septiembre en la sala Antonio Varas, mientras que la segunda tendrá lugar el 30 de septiembre en el Centro Cultural Espacio Matta, en la comuna de La Granja.
El resto de las funciones se desarrollará en la sala Antonio Varas del Teatro Nacional Chileno, ubicada en Morandé 25, de miércoles a sábado, a las 19:30 horas.
“El rucio de los cuchillos” se presentará desde el 4 de septiembre hasta el 3 de octubre, recuperando la obra de Luis Rivano para una nueva generación de espectadores y demostrando que los grandes textos de la dramaturgia chilena pueden seguir abriendo conversaciones sobre el presente.






