En Chile, el cáncer de mama sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres. Especialistas llaman a realizar controles preventivos y recuerdan que la detección temprana mejora las posibilidades de tratamiento y recuperación.
Octubre, Mes de la Prevención del Cáncer de Mama, vuelve a poner el foco en una enfermedad que cada año afecta a miles de mujeres en Chile. Durante 2024, 2.263 mujeres fallecieron producto de esta patología, mientras que se estima que una de cada ocho mujeres podría desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida.
Aunque el riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, el cáncer de mama también puede presentarse en mujeres más jóvenes. Además, no contar con antecedentes familiares no significa estar libre de riesgo, ya que una proporción importante de las pacientes diagnosticadas no tiene familiares directos con la enfermedad.
Para Ernesto Castillo Eyzaguirre, académico de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, uno de los principales desafíos es derribar la falsa sensación de seguridad que puede generar la ausencia de antecedentes familiares.
“Existe la creencia de que el cáncer de mama solo afecta a quienes tienen antecedentes familiares, pero la realidad es que muchas pacientes diagnosticadas nunca tuvieron un familiar directo con la enfermedad. Por eso la prevención y los controles periódicos son fundamentales para todas las mujeres”, explica.
La importancia de detectar a tiempo
La detección temprana constituye uno de los factores más relevantes para mejorar el pronóstico del cáncer de mama. Cuando la enfermedad se identifica en etapas iniciales, existen mayores posibilidades de acceder oportunamente a tratamientos y obtener mejores resultados.
En este contexto, la mamografía continúa siendo una herramienta fundamental para la detección precoz, ya que permite identificar lesiones que todavía no generan síntomas y que pueden no ser perceptibles mediante un examen físico.
“La mamografía sigue siendo la herramienta más efectiva para identificar lesiones que todavía no producen síntomas y que incluso pueden ser imperceptibles al examen físico. Detectar estos cambios a tiempo permite iniciar tratamientos oportunos y mejorar significativamente las expectativas de recuperación”, señala Castillo.
El especialista recuerda que el cáncer de mama puede no presentar síntomas durante sus primeras etapas. Por eso, los controles preventivos adquieren especial importancia incluso cuando una mujer se siente bien.
Entre las señales que requieren evaluación médica se encuentran la aparición de un bulto o masa en la mama o la axila, cambios en el tamaño o forma de la mama, alteraciones en la piel, enrojecimiento, modificaciones en el pezón o secreciones anormales.
“Conocer el propio cuerpo y estar atentas a cualquier cambio es muy importante. Aunque estos signos no necesariamente significan cáncer, sí ameritan una evaluación médica para descartar cualquier problema”, comenta el tecnólogo médico.
No tener antecedentes familiares no elimina el riesgo
Entre los factores asociados a un mayor riesgo se encuentran la edad y los antecedentes familiares directos, particularmente cuando existen casos de cáncer de mama en madre, hermana o hija.
Sin embargo, el especialista enfatiza que la ausencia de antecedentes familiares no significa que una mujer no pueda desarrollar la enfermedad.
Por eso, la prevención debe mantenerse incluso cuando no existen señales de alerta. Los controles deben realizarse de acuerdo con la edad, los antecedentes personales y familiares y las recomendaciones del equipo de salud.
“La prevención no debe comenzar cuando aparecen síntomas. La invitación es a asumir una actitud proactiva respecto de la salud mamaria, asistir a los controles indicados y realizar los exámenes según la edad y las recomendaciones médicas. Un diagnóstico temprano puede salvar vidas”, enfatiza el académico de la UNAB.
Durante este Mes de la Prevención del Cáncer de Mama, el llamado de los especialistas es claro: informarse, conocer los factores de riesgo y no postergar los controles preventivos.
La detección precoz permite identificar la enfermedad antes de que avance y abre mayores posibilidades de tratamiento oportuno. La mamografía y los controles indicados por los profesionales de la salud son herramientas fundamentales para cuidar la salud mamaria.








