Furias llega al GAM con Francisca Gavilán y Francisco Pérez Bannen

La obra escrita por Manuela Oyarzún y dirigida por Víctor Carrasco cruza tres épocas para abordar poder, libertad, violencia y las formas en que una comunidad decide qué voces escuchar.

Francisca Gavilán y Francisco Pérez Bannen protagonizan Furias, nuevo montaje teatral que llegará al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) entre el 2 y el 17 de octubre. Escrita por Manuela Oyarzún y dirigida por Víctor Carrasco, la obra propone un encuentro entre dos almas que atraviesan distintas épocas y lugares para tensionar las normas que organizan el mundo.

Inspirada en la figura mitológica de las Furias o Erinias, divinidades asociadas a la justicia y al castigo, la obra recupera también la historia de Casandra, la princesa de Troya condenada por Apolo a decir la verdad sin ser creída.

A partir de este mito, Furias traslada el conflicto al presente y construye una historia que atraviesa los años 50, los 80 y la actualidad, con escenarios que van desde un psiquiátrico hasta un laboratorio de aves y un teatro.

Tres épocas y una misma tensión

Francisca Gavilán interpreta a distintas versiones de Casandra, mientras Francisco Pérez Bannen encarna las figuras de autoridad que la acompañan en cada período.

No se trata de los mismos personajes, sino de almas que se reencuentran a través de las décadas, reproduciendo una dinámica marcada por el lenguaje, el poder y las relaciones que se establecen entre quien cuestiona las normas y quien las representa.

En cada época, Casandra ocupa un nuevo lugar. Primero aparece como paciente, luego como científica y finalmente como autora, mientras intenta comprender las contradicciones que surgen entre sus convicciones y las estructuras que la rodean.

“Las Furias eran insobornables y solo respondían cuando se vulneraba lo esencial: la sangre, lo sagrado y la vida. Me interesó esa energía como latencia que atraviesa toda la obra; la furia como sentido de justicia y equilibrio”, cuenta Manuela Oyarzún, autora de la obra.

La dramaturga agrega que Casandra es una protagonista capaz de reconocer sus propias contradicciones y, desde allí, reorientar su furia hacia aquello que considera esencial.

Una lechuza como hilo conductor

Uno de los elementos que conecta las distintas épocas es una lechuza, ave nocturna asociada tradicionalmente con la sabiduría y que, en la obra, representa aquello que no acepta ser domesticado.

En cada período, Casandra intenta liberar a la lechuza y enfrenta consecuencias por hacerlo. Este recorrido se convierte en una forma de explorar la relación entre libertad, obediencia y autonomía personal.

Oyarzún explica que se trata de una figura que “atraviesa tres tiempos manteniendo viva una ética” y que, en cada etapa, encuentra un sistema que le ofrece un lugar.

Casandra acepta esos espacios, los habita y descubre qué debe entregar a cambio. En ese proceso, se permite dudar, cambiar de opinión y volver a aquello que reconoce como su propio núcleo ético.

Un clásico llevado al presente

Para Víctor Carrasco, director del montaje, la obra utiliza una figura reconocible de la mitología para abordar preguntas que siguen abiertas.

“La obra toma una figura que creemos conocer, Casandra, y la trae hasta nosotros sin convertirla simplemente en una actualización del mito griego. Habla del poder, de la violencia, de la ciencia, el arte y la libertad, pero también se permite el humor, la contradicción y zonas bastante incómodas”, explica.

Carrasco destaca además que el montaje no busca entregar respuestas cerradas, sino abrir preguntas sobre la forma en que las personas se relacionan con las estructuras de poder y con sus propias convicciones.

La puesta en escena también propone una experiencia que integra distintos elementos artísticos. “Es una experiencia teatral muy intensa. No se trata solo de dos intérpretes al servicio de una historia que atraviesa tres épocas”, señala el director.

El montaje incorpora cuerpo, luz, imágenes, música y espacio, recursos que se integran al trabajo de los intérpretes para construir un relato que cambia de tiempo y escenario sin perder su conflicto central.

Dos almas que vuelven a encontrarse

Furias plantea así una pregunta que atraviesa las tres épocas de la historia: qué ocurre cuando una persona intenta sostener sus convicciones dentro de un sistema que busca definir cuánto puede decir, hacer o cuestionar.

La obra también explora qué sucede cuando esas certezas comienzan a cambiar y cuando la libertad ya no consiste solamente en enfrentarse al poder, sino en reconocer aquello que cada persona está dispuesta a defender.

“Me gustaría que el público realice su propio viaje y se pregunte qué tan domesticado está o ha estado durante su vida”, concluye Víctor Carrasco.

Temporada en GAM

Furias se presentará entre el 2 y el 17 de octubre en GAM.

Las funciones serán de jueves a sábado a las 19:30 horas y domingos a las 18:30 horas. El sábado 17 de octubre habrá una función adicional a las 17:00 horas.

Las entradas están disponibles a través de gam.cl.

Isabel Chandía

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