Un enemigo del pueblo llega al Teatro Finis Terrae

Paulina García protagoniza la nueva versión del clásico de Henrik Ibsen, que traslada el conflicto a un balneario chileno y aborda la verdad en tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y desinformación.

¿Qué ocurre cuando una verdad científica amenaza el futuro económico de toda una comunidad? Esa pregunta vuelve al escenario con Un enemigo del pueblo, clásico de Henrik Ibsen que llegará el jueves 1 de octubre al Teatro Finis Terrae en una nueva adaptación ambientada en el Chile actual.

La producción de Universidad Finis Terrae, financiada por el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, Línea de Apoyo a Teatros Universitarios, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, será dirigida por Alexandra Von Hummel y adaptada por Juan Pablo Troncoso.

El elenco está encabezado por la premiada actriz chilena Paulina García, junto a Rodrigo Soto, María Gracia Omegna, Germán Pinilla, Sofía Guiraldes y Laura Vila Carrera. La obra permanecerá en cartelera hasta fines de octubre.

La nueva versión conserva el conflicto central planteado por Ibsen, pero lo sitúa en un balneario del litoral chileno, donde una investigación científica pone en riesgo el desarrollo económico de una comunidad. A ese enfrentamiento se suma una dimensión propia del presente: la dificultad para distinguir entre hechos, opiniones y contenidos manipulados en un entorno dominado por redes sociales, algoritmos, bots e inteligencia artificial.

Una verdad que incomoda a toda una comunidad

Escrita en 1882, la obra cuenta la historia del doctor Tomás Stockmann, quien descubre que las aguas de un balneario están contaminadas. Al intentar hacer pública la información, se enfrenta a las autoridades, la prensa y los propios vecinos, que ven amenazada la principal fuente de ingresos de la comunidad.

La adaptación de Juan Pablo Troncoso mantiene la estructura y a buena parte de los personajes del original, pero traslada la acción a un contexto reconocible para el público chileno.

“Mantiene la estructura de la obra, la mayoría de los personajes principales, pero trae la acción a un balneario del litoral del Chile actual. Es un país y un lugar en el que los proyectos políticos y económicos tensionan la existencia y el desarrollo de las comunidades, de los ecosistemas”, explica Troncoso.

El dramaturgo decidió además incorporar uno de los grandes desafíos del presente: qué ocurre con la verdad cuando la información puede ser intervenida, fragmentada o directamente fabricada.

“Actualizamos ciertas preguntas, particularmente qué pasa con la verdad, con la construcción de la verdad en el mundo contemporáneo, en un mundo de redes sociales, de fake news, de granjas de bots”, sostiene.

Y agrega que estas nuevas condiciones llevan el conflicto a otra dimensión: “La posibilidad de construir la verdad a través de imágenes, de inteligencia artificial”.

Cuando la verdad también puede ponerse en duda

Para Alexandra Von Hummel, el principal desafío de esta versión está en que la discusión ya no gira únicamente en torno a qué hacer frente a una verdad incómoda.

“Ya no discutimos solamente qué hacer frente a una verdad, porque muchas veces ni siquiera logramos ponernos de acuerdo en si un hecho ocurrió, si una imagen es verdadera, si una información es confiable o quién tiene autoridad para decir que algo es cierto”, plantea la directora.

Desde esa perspectiva, la puesta busca explorar qué sucede con una comunidad cuando empieza a perder la capacidad de reconocer aquello que considera verdadero.

La dirección también sitúa a los personajes en una comunidad pequeña, donde los vínculos personales hacen que el conflicto tenga consecuencias directas sobre la vida cotidiana.

“Tomamos la opción de situarlo en un pueblo chico, reconocible, un lugar simple donde se trabaja, se come, se conversa, se vive”, explica Von Hummel.

Ese espacio permite conservar además una dimensión de humor presente en el texto original y, al mismo tiempo, aumentar progresivamente la tensión a medida que cada personaje define cuánto está dispuesto a sacrificar por sus convicciones.

Ciencia, territorio y desarrollo

La nueva adaptación también transforma al protagonista en un investigador y científico especializado en ecosistemas, lo que permite enfrentar la evidencia científica con las urgencias políticas y económicas del territorio.

Para Troncoso, este cruce permite observar cómo cambian los contextos históricos, pero también los conflictos que permanecen.

“Lo interesante y perturbador de la obra es que siga siendo vigente, entendiendo que hay cosas que han cambiado mucho, que los contextos son muy distintos y, sin embargo, hay problemas que se repiten”, afirma.

La obra conecta así el texto de Ibsen con temas como el desencanto político, el malestar social, la dificultad para construir acuerdos y las distintas ideas sobre progreso y bienestar.

“Pareciera que seguimos anclados en un mismo paradigma en relación a qué es el progreso y qué es el bienestar de una comunidad”, plantea el dramaturgo.

Una puesta en escena para un conflicto contemporáneo

La adaptación busca que el problema de la información no sea solo parte del diálogo, sino también de la experiencia teatral. El montaje incorpora distintas formas de comunicación y muestra cómo un hecho puede circular, editarse, recortarse y transformarse a medida que pasa de un personaje a otro.

Von Hummel enfatiza que la intención no es simplemente actualizar el texto. “La versión de Juan Pablo Troncoso dialoga profundamente con el texto original. No busca ser otra obra, ni modernizar a Ibsen. Sigue siendo profundamente Un enemigo del pueblo, pero leído desde quienes somos hoy”, afirma.

Con diseño integral de Catalina Devia, música de Mario Avillo y diseño audiovisual de Ximena Sánchez, la producción combina sonido, imágenes y recursos visuales para acompañar la progresión del conflicto.

La propuesta plantea así una pregunta que atraviesa tanto el texto original como esta nueva versión: qué está dispuesta a sacrificar una comunidad cuando la verdad amenaza sus intereses y qué ocurre cuando ni siquiera existe acuerdo sobre qué es verdadero.

Una producción de Universidad Finis Terrae

La obra corresponde a la segunda producción teatral de Universidad Finis Terrae durante 2026 financiada por la Línea de Apoyo a Teatros Universitarios del Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas.

Alejandra Cetty, vicerrectora de Vinculación, Extensión y Comunicaciones de Universidad Finis Terrae, destaca el vínculo de la institución con la creación artística.

“Desde sus inicios, Universidad Finis Terrae ha estado comprometida con el arte y la cultura, ya que nos permite construir una sociedad más reflexiva, empática, integral y conectada con los otros”, explica.

Temporada en Teatro Finis Terrae

Un enemigo del pueblo se presentará entre el 1 y el 30 de octubre en el Teatro Finis Terrae, ubicado en avenida Pocuro 1935, Providencia.

Las funciones serán jueves y viernes a las 20:30 horas, y sábados y domingos a las 19:00 horas. La obra tiene una duración aproximada de 1 hora y 40 minutos y está recomendada para mayores de 14 años.

Las entradas tendrán valores desde $7.500 y habrá distintas modalidades de preventa y descuentos, incluyendo beneficios para estudiantes, personas mayores y usuarios de Tarjeta Vecino SoyProvidencia.

El recinto cuenta además con estacionamiento gratuito, con ingreso por calle Amberes.

Isabel Chandía

Te puede interesar

Recomendados

Portal Metropolitano