Automedicación en invierno: un riesgo para quienes viven con enfermedades crónicas

El 63,9% de los chilenos mayores de 15 años vive con al menos una condición crónica. Expertos advierten que algunos medicamentos de uso frecuente para tratar resfríos pueden interferir con tratamientos habituales y provocar descompensaciones.

Casi 6 de cada 10 chilenos mayores de 15 años viven con al menos una enfermedad crónica, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (ENCAVI) 2023-2024 del Ministerio de Salud. En invierno, esta realidad adquiere especial relevancia, ya que la automedicación para aliviar resfríos y otros síntomas puede generar interacciones con tratamientos habituales y aumentar el riesgo de complicaciones.

La hipertensión afecta al 27,6% de la población, mientras que la diabetes alcanza al 12,3% y llega al 31% entre las personas mayores de 65 años. Para quienes viven con estas u otras condiciones crónicas, incorporar un medicamento sin consultar a un profesional puede alterar el equilibrio de un tratamiento que hasta ese momento estaba controlado.

“El error más frecuente que vemos en invierno es que un paciente con hipertensión tome un descongestionante nasal sin consultar”, explica Soledad Velásquez, química farmacéutica de Farmacias Ahumada.

La especialista advierte que algunos descongestionantes contienen principios activos vasoconstrictores, como fenilefrina o pseudoefedrina, que pueden aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Esto puede interferir con el tratamiento que sigue una persona con hipertensión u otras enfermedades cardiovasculares.

Los medicamentos que requieren mayor precaución

El riesgo no se limita a los descongestionantes. Combinar medicamentos que contienen el mismo principio activo también puede provocar efectos adversos o intoxicaciones, especialmente cuando se mezclan antigripales, analgésicos y otros productos de venta libre.

Los antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno o ketoprofeno, pueden elevar la presión arterial y disminuir el efecto de algunos medicamentos antihipertensivos. Por eso, las personas con enfermedades cardiovasculares deben consultar antes de utilizarlos.

Los antihistamínicos de primera generación también requieren precaución. Al combinarlos con algunos antidepresivos o ansiolíticos pueden aumentar la somnolencia y potenciar la depresión del sistema nervioso central.

Otro aspecto que suele pasar inadvertido son los jarabes para la tos. Algunos contienen altas cantidades de azúcar, por lo que pueden afectar el control de la glucemia en personas con diabetes.

Suspender el tratamiento habitual también puede ser un problema

La automedicación no es el único riesgo durante un cuadro respiratorio. Suspender los medicamentos habituales también puede provocar una descompensación.

“Al sentirse mal, algunas personas suspenden sus medicamentos habituales —para la presión, la diabetes o la tiroides— porque sienten que ‘ya están tomando muchas cosas’. Eso puede descompensar condiciones que llevaban meses controladas”, advierte Velásquez.

Por eso, ante un resfrío u otra enfermedad respiratoria, la recomendación es no modificar ni suspender un tratamiento crónico por cuenta propia. Si aparecen nuevos síntomas, lo adecuado es consultar a un médico o a un químico farmacéutico antes de incorporar otro medicamento.

Consultar antes de combinar medicamentos

El autocuidado también implica tomar decisiones informadas. Mantener una buena hidratación, ventilar los espacios y evitar la exposición innecesaria a contagios son medidas que pueden ayudar durante la temporada de invierno.

También es importante considerar que algunos síntomas aparentemente asociados a un resfrío pueden corresponder a otras enfermedades. Los medicamentos pueden aliviar temporalmente las molestias, pero no necesariamente tratan la causa del problema, por lo que la persistencia o agravamiento de los síntomas requiere evaluación profesional.

El químico farmacéutico puede conocer el perfil del paciente, sus tratamientos y orientar cuáles medicamentos para el resfrío son seguros según cada condición. No hay que adivinar: hay que preguntar”, concluye la especialista.

En invierno, cuidar la salud no significa evitar todos los medicamentos. Significa utilizarlos correctamente, conocer sus posibles interacciones y consultar antes de incorporarlos a un tratamiento crónico. Una orientación oportuna puede prevenir complicaciones y ayudar a mantener bajo control enfermedades que requieren tratamiento permanente.

Isabel Chandía

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