La llegada de turistas extranjeros y el auge de la temporada de nieve abren nuevas oportunidades para los hoteles urbanos, que amplían su oferta con gastronomía, reuniones, entretención y experiencias vinculadas al destino.
El turismo de invierno está generando nuevas oportunidades para la hotelería urbana en Chile. La llegada de visitantes extranjeros, el crecimiento de los viajes asociados a la nieve y la búsqueda de experiencias más completas están llevando a los hoteles a ampliar su propuesta más allá del alojamiento.
Durante 2025, más de seis millones de turistas extranjeros visitaron Chile, el mejor resultado registrado desde 2017 y la cifra más alta desde la pandemia, según datos de SERNATUR.
El invierno también mantiene un papel relevante en la actividad turística. Para las vacaciones de invierno de 2026 se proyectaron más de 2,9 millones de viajes con pernoctación dentro de Chile, mientras que los centros de nieve esperan superar los 1,2 millones de visitantes durante la temporada.
A esta demanda se suma la llegada de turistas internacionales. Fedetur proyectó más de 400.000 visitantes extranjeros durante julio, con Brasil entre los principales mercados emisores.
Un viajero que busca más experiencias
El comportamiento de los visitantes también está cambiando. Hoy, un viaje puede combinar nieve, gastronomía, compras, enoturismo y actividades culturales, lo que amplía las oportunidades para los destinos urbanos.
En este escenario, Santiago ocupa una posición estratégica. La capital concentra una importante actividad corporativa y, al mismo tiempo, permite acceder a restaurantes, centros comerciales, espacios culturales y centros de montaña de la zona central.
Para la hotelería, esta combinación abre un espacio para desarrollar propuestas que respondan tanto al viajero de ocio como al visitante corporativo.
Desde W Santiago han identificado esta tendencia como una oportunidad para fortalecer el papel del hotel como punto de encuentro dentro de la ciudad. Ubicado en el sector de Isidora Goyenechea, uno de los principales polos financieros y gastronómicos de Santiago, el establecimiento reúne alojamiento, espacios para reuniones y eventos, gastronomía y entretención.
Su propuesta incluye Karai by Mitsuharu y Red2One, rooftop bar ubicado en la azotea del hotel y con vistas panorámicas de Santiago.
“Hoy la conversación en hotelería ya no pasa únicamente por dónde duerme una persona, sino por qué puede hacer durante su estadía y qué tan fácil es conectar sus distintos intereses. Santiago tiene una ventaja muy particular: permite desarrollar una agenda de negocios y, al mismo tiempo, acceder a gastronomía, cultura, vida urbana y montaña”, señala Gustavo Lovera, General Manager de W Santiago.
Hotelería y turismo corporativo se encuentran
Esta tendencia adquiere especial relevancia en el segmento corporativo. Viajes de negocios, reuniones, encuentros de equipos y eventos pueden incorporar gastronomía y entretención, generando experiencias que extienden la estadía y permiten aprovechar mejor la oferta del destino.
En W Santiago, esta propuesta se desarrolla a través de sus espacios para reuniones y eventos, junto con una oferta gastronómica y de entretenimiento que busca conectar al visitante con la vida urbana de la capital.
Karai by Mitsuharu aporta una propuesta gastronómica, mientras que Red2One suma una experiencia en altura con vistas de la ciudad. Ambos espacios complementan la estadía y permiten que el hotel funcione como parte de la experiencia turística.
La apuesta responde a un visitante que busca eficiencia, pero que también valora experiencias, gastronomía y una conexión más directa con el destino.
Santiago como destino y no solo como conexión
La temporada de invierno refuerza esta oportunidad para la capital. La combinación entre turismo internacional, nieve, gastronomía y actividad corporativa permite que Santiago no sea únicamente una escala dentro del viaje, sino un destino con una oferta propia.
Para la hotelería urbana, el desafío está en aprovechar esta convergencia y transformar la estadía en una experiencia más amplia. El alojamiento sigue siendo el punto de partida, pero la gastronomía, los eventos y las experiencias pueden convertirse en parte fundamental del viaje.
Así, mientras la temporada de nieve continúa atrayendo visitantes y el turismo internacional recupera dinamismo, Santiago busca consolidarse como una ciudad capaz de integrar negocios, ocio y experiencias en un mismo viaje.







