Un estudio que analizó más de 28 mil reportes de posibles efectos adversos en Estados Unidos detectó una mayor frecuencia de eventos cardiovasculares asociados a productos con cafeína y otros estimulantes. Un especialista de la Universidad del Alba explica sus efectos y por qué es importante moderar el consumo.
Las bebidas energéticas se han instalado entre jóvenes y adultos como una alternativa para combatir el cansancio, mantenerse despiertos durante largas jornadas de estudio o trabajo y mejorar el rendimiento físico. Sin embargo, una investigación volvió a poner estos productos bajo la lupa al identificar una asociación entre su consumo reportado y distintos eventos cardiovasculares, como paro cardíaco, ataques al corazón y alteraciones del ritmo cardíaco.
El estudio analizó 28.345 reportes de posibles efectos adversos enviados a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) entre 2017 y 2025. De ese total, 854 mencionaban bebidas energéticas o suplementos que contenían cafeína u otros estimulantes.
Al comparar estos registros con los asociados a productos sin cafeína ni estimulantes, los investigadores observaron que los reportes de paro cardíaco eran aproximadamente 11 veces más frecuentes en el primer grupo. También detectaron una mayor frecuencia de reportes de ataques cardíacos, arritmias ventriculares y palpitaciones.
Otro dato llamó la atención: cerca del 45% de los reportes vinculados a productos estimulantes y eventos cardiovasculares correspondía a personas de entre 18 y 34 años. Se trata de un grupo que habitualmente no se considera de alto riesgo para este tipo de complicaciones.
Los resultados deben interpretarse con cautela. El análisis identifica una asociación entre los productos y los eventos reportados, pero no demuestra que las bebidas energéticas sean la causa directa de estos problemas. Aun así, sus hallazgos refuerzan la necesidad de observar con atención los efectos del consumo de estimulantes, especialmente entre la población joven.
Cómo afectan los estimulantes al corazón
El doctor Jaime Lepe, director de la Escuela de Medicina de la Universidad del Alba, explica que uno de los principales componentes de las bebidas energéticas es la cafeína, una sustancia que actúa sobre el sistema nervioso central y modifica distintas funciones del organismo.
“Las bebidas energéticas generan una sensación de mayor alerta y disminución del cansancio, pero eso no significa que el organismo esté recuperado. La cafeína y otros estimulantes pueden aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, especialmente cuando se consumen en cantidades elevadas o de manera habitual”, señala.
El especialista advierte que los posibles efectos no dependen solo de la cantidad consumida. También influyen la composición de cada producto, la presencia de otros estimulantes y las condiciones de salud de quien lo ingiere.
Por esta razón, el consumo puede resultar especialmente preocupante para personas con enfermedades cardiovasculares, alteraciones del ritmo cardíaco o predisposición a desarrollar este tipo de complicaciones.
El riesgo de normalizar su consumo
La popularidad de las bebidas energéticas también genera preocupación por su incorporación a las rutinas cotidianas. Muchos jóvenes recurren a ellas para enfrentar extensas jornadas de estudio, trabajo o actividad física, sin considerar necesariamente sus efectos.
Estos productos suelen promocionarse como una solución rápida para aumentar la energía y mejorar el rendimiento. Sin embargo, la sensación de alerta que producen no reemplaza el descanso ni la recuperación que necesita el organismo.
“El problema aparece cuando estas bebidas se transforman en una respuesta habitual frente al cansancio o la falta de sueño. El organismo necesita descanso y recuperación, y recurrir constantemente a estimulantes puede generar una falsa sensación de energía que no reemplaza las necesidades fisiológicas”, explica Lepe.
El académico recomienda prestar atención a las señales que puede manifestar el cuerpo después de consumir estos productos. Entre ellas se encuentran las palpitaciones, el dolor en el pecho, los mareos y la sensación de desmayo.
Estos síntomas no deben considerarse normales ni atribuirse automáticamente a un efecto pasajero de la cafeína. Ante su aparición, se debe suspender el consumo y buscar evaluación médica, especialmente si las molestias son intensas o persistentes.
Revisar la cantidad de cafeína
La cantidad de cafeína varía considerablemente entre las distintas marcas y presentaciones de bebidas energéticas. Además, una persona puede consumir esta sustancia a través de varias fuentes durante el día, como café, suplementos deportivos y otros productos estimulantes.
Por eso, revisar el etiquetado y conocer la cantidad de cafeína que contiene cada producto es fundamental para evitar una ingesta excesiva.
“Es importante que las personas comprendan que la cafeína no proviene solamente del café. También puede estar presente en bebidas energéticas y suplementos, por lo que el consumo combinado puede hacer que se superen las cantidades que una persona tenía previstas”, puntualiza el médico.
Entre sus recomendaciones, el especialista plantea evitar el uso de bebidas energéticas como sustituto del descanso, mantener hábitos de sueño adecuados y consultar con un profesional de la salud ante síntomas que puedan estar relacionados con su consumo.
Aunque la investigación no permite afirmar que las bebidas energéticas provoquen directamente un paro cardíaco, sus resultados advierten sobre la importancia de informarse, moderar el consumo y prestar especial atención a los posibles efectos de la cafeína y otros estimulantes en la población joven.







