Desde el 1 de diciembre de 2026, la Ley de Protección de Datos Personales exigirá nuevas medidas a empresas y profesionales que manejen información de sus clientes. El desafío también alcanza a almacenes, peluquerías y pequeños emprendimientos que utilizan WhatsApp, cuadernos o planillas Excel.
Agendar una hora por WhatsApp, guardar teléfonos en el celular o registrar deudas en un cuaderno son prácticas habituales en miles de negocios. Sin embargo, la nueva Ley de Protección de Datos Personales obligará a revisar cómo se recopila, almacena, utiliza y protege esa información.
La Ley N.º 21.719 entrará en vigencia el 1 de diciembre de 2026 y no afectará únicamente a las grandes compañías. Sus disposiciones también alcanzarán a pequeñas y medianas empresas, emprendimientos y profesionales independientes que traten datos personales, como nombres, RUT, teléfonos, correos electrónicos o direcciones.
En Chile existen más de 1,2 millones de micro, pequeñas y medianas empresas, según cifras del Ministerio de Economía. Para muchas de ellas, el primer paso será identificar qué información manejan, dónde la guardan y qué medidas deben adoptar para cumplir con la normativa.
“Uno de los principales riesgos es creer que esta ley afecta solamente a las grandes empresas. Cualquier negocio o profesional que maneje datos personales deberá revisar cómo los obtiene, almacena, utiliza y protege”, explica Felipe Vial, cofundador de la plataforma Ley de Datos Fácil.
La normativa también reconoce nuevos derechos para las personas sobre su información, como solicitar acceso a sus datos, pedir su rectificación o supresión, oponerse a determinados tratamientos y ejercer el derecho a la portabilidad, en los casos que establece la ley.
El desafío: saber por dónde empezar
Mientras una gran empresa puede contar con equipos jurídicos y especialistas en tecnología, un almacén, una peluquería o un emprendimiento pequeño necesita, primero, entender cómo gestiona la información de sus clientes.
“Muchas pymes manejan información de sus clientes todos los días, pero no necesariamente tienen identificado qué datos están recopilando, para qué los utilizan o cuánto tiempo deberían conservarlos. El primer paso es ordenar esa información y entender cuáles son las obligaciones que les corresponden”, señala Vial.
Una forma de comenzar es realizar un inventario de los datos personales que maneja el negocio, revisar para qué los necesita y definir quiénes pueden acceder a ellos. También resulta importante establecer criterios para conservarlos de manera segura y determinar cuándo corresponde eliminarlos.
El uso de herramientas digitales no elimina la responsabilidad de proteger los datos. Por eso, las empresas deberán revisar sus prácticas, definir procedimientos y contar con medidas acordes con la información que manejan y los riesgos asociados.
Una herramienta para iniciar la adaptación
En este contexto, Ley de Datos Fácil ofrece un diagnóstico gratuito que permite a las organizaciones evaluar sus prácticas actuales, identificar brechas y conocer qué aspectos deberían priorizar para avanzar hacia el cumplimiento de la normativa.
A partir de los resultados, la plataforma dispone de alternativas para distintas necesidades. Sus packs de pago único están orientados a profesionales, micro y pequeñas empresas que necesitan una ruta guiada y documentación para comenzar el proceso. Los planes mensuales, en tanto, apuntan a organizaciones que requieren una gestión continua del cumplimiento.
La herramienta permite organizar el Registro de Actividades de Tratamiento (RAT), elaborar un plan de adecuación y centralizar documentos y solicitudes relacionadas con los datos personales. También incorpora funciones para gestionar proveedores, realizar evaluaciones de impacto y desarrollar capacitaciones, entre otras tareas.
La adaptación, sin embargo, no termina al generar los documentos. Los negocios deben revisar sus procedimientos cuando cambian sus sistemas, proveedores o formas de recopilar información, además de mantener actualizadas las medidas de protección.
Por eso, el objetivo es pasar de una duda general —cómo cumplir con la ley— a una ruta de trabajo concreta: identificar los datos, detectar brechas, establecer prioridades y documentar las medidas adoptadas.
Multas de hasta 20.000 UTM
La nueva legislación contempla sanciones según la gravedad de las infracciones. Las multas pueden llegar a 20.000 UTM en los casos gravísimos y, cuando se cumplen las condiciones legales para aplicar sanciones por reincidencia, alcanzar hasta tres veces el monto correspondiente.
La ley también crea la Agencia de Protección de Datos Personales, organismo que tendrá facultades para fiscalizar, investigar y sancionar los incumplimientos.
Para los pequeños negocios, el desafío será pasar de una gestión informal —desde el cuaderno y WhatsApp hasta las planillas Excel— a procedimientos que permitan conocer qué información tienen, para qué la utilizan, quién puede acceder a ella y cómo la protegen.
“No se trata solamente de evitar una multa. También hay un desafío de confianza: los clientes esperan que sus datos sean tratados de manera responsable, incluso cuando se trata de un negocio pequeño”, afirma Vial.
Con la entrada en vigencia prevista para diciembre, anticiparse permitirá a las pymes identificar sus brechas y organizar los cambios que necesitan realizar. El primer paso es revisar qué datos manejan, por qué los necesitan, dónde los almacenan y quiénes tienen acceso a ellos.
Más información y diagnóstico gratuito: www.leydedatosfacil.cl








