La actriz interpreta a Winnie en el clásico de Samuel Beckett, dirigido por Álvaro Viguera. La obra, una coproducción de GAM y La Santa, tendrá funciones entre el 23 de octubre y el 8 de noviembre.
¿Qué harías si estuvieras enterrado hasta la cintura y tu única posibilidad fuera seguir hablando? Winnie lo sabe: se maquilla, revisa su bolso, se cepilla los dientes y recuerda viejas historias mientras insiste, una y otra vez, en que este es un día feliz. Así comienza el inquietante y cómico universo de “Los días felices”, el clásico de Samuel Beckett que llega al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) con María Izquierdo en el papel protagónico, Rodrigo Lisboa en escena y la dirección de Álvaro Viguera.
A 65 años de su estreno, esta obra del dramaturgo irlandés y Premio Nobel de Literatura vuelve a interpelar al público con una pregunta sobre la existencia humana: ¿cómo encontrar sentido a la vida cuando las circunstancias parecen inmovilizarnos? La producción, realizada en conjunto por GAM y La Santa, combina humor, ironía y una mirada profunda sobre la soledad, el paso del tiempo y la resistencia.
Una mujer inmóvil que no deja de hablar
Considerado uno de los grandes referentes del Teatro del Absurdo y autor de “Esperando a Godot”, Beckett construye en esta pieza un mundo tan desolador como irónico. Winnie es una mujer de mediana edad atrapada en un paisaje desértico, bajo un calor implacable. En el primer acto está enterrada hasta la cintura; en el segundo, la tierra le llega hasta el cuello. Aunque su cuerpo pierde progresivamente la posibilidad de moverse, su voz se mantiene activa.
Mientras su marido, interpretado por Rodrigo Lisboa, apenas responde, Winnie se aferra a pequeñas rutinas y recuerdos cotidianos. Habla sin detenerse, organiza sus objetos y repite gestos que le permiten sostener una apariencia de normalidad. En medio de una situación extrema, el humor y la ternura conviven con la angustia, y las acciones más simples adquieren un significado existencial.
Para el director Álvaro Viguera, la obra mantiene una estrecha relación con el presente. “La obra resuena hoy porque anticipó algo muy actual: la erosión del lenguaje. Aunque hablemos continuamente, pareciera que hoy en día estamos perdiendo la capacidad de nombrar y transformar la realidad con nuestro lenguaje”, explica.
María Izquierdo frente al desafío de interpretar a Winnie
Winnie es una de las protagonistas femeninas más singulares de la dramaturgia de Beckett. Su optimismo desmesurado contrasta con las condiciones en las que vive, mientras su humor y sus momentos de lucidez revelan una profunda vulnerabilidad.
María Izquierdo destaca esa complejidad del personaje: “Una mujer muy tierna, optimista y apegada a lo que se supone que es lo correcto. A su vez, tiene un gran sentido del humor y, dada la situación de extrema vulnerabilidad en que se encuentra, entra en espacios de lucidez profundamente existenciales”.
Para la actriz, uno de los mayores desafíos de la puesta en escena consiste en sostener la interpretación desde la inmovilidad y el trabajo vocal. La limitación física de Winnie convierte la palabra, los silencios y los gestos mínimos en los principales recursos para mantener vivo el vínculo con el público.
Izquierdo también subraya la manera en que Beckett aborda el sufrimiento humano a través del absurdo y el humor negro. En sus palabras, los personajes sobreviven en espacios estáticos y se aferran a repeticiones aparentemente banales que, al convertirse en su único recurso, adquieren “un valor existencial espeluznante”.
Una puesta en escena que transforma la idea de encierro
La propuesta visual tiene un papel central en esta versión de “Los días felices”. La escenografía de Sebastián Irarrázaval, la iluminación de Antonia Peón Veiga y el vestuario de Loreto Monsalve construyen el entorno en el que Winnie intenta sostener su mundo cotidiano.
Viguera adelanta que esta puesta en escena propone una lectura distinta de la prisión que rodea a la protagonista. “Esta versión desplaza la dureza de la tierra por una blandura que abraza, intentando invertir el sentido de la prisión: no siempre estamos enterrados bajo lo que odiamos, a veces bajo lo que amamos y no hemos podido soltar. Es un refugio que asfixia con ternura; mientras mayor es la comodidad, más total es la inmovilidad”.
Con esta mirada, la obra convierte la tierra que aprisiona a Winnie en una imagen ambigua: aquello que protege también puede limitar. La espera, las rutinas y el absurdo se transforman así en una metáfora de la resistencia humana frente al tiempo, la soledad y la muerte.
Funciones y entradas
La obra “Los días felices” se presentará en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) entre el 23 de octubre y el 8 de noviembre de 2026.
- Días: de jueves a sábado.
- Horario: 19:30 horas.
- Domingos: 18:30 horas.
- Entradas e información: gam.cl.







