La obra de Catalina Bize se presentará del 1 al 4 de octubre en M100 y explora el cuerpo, la identidad, la reproducción y el deseo de controlar el destino.
Una mujer vive sola y está convencida de que una fuerza exterior observa y controla cada uno de sus movimientos. Desde esa inquietante premisa se construye Re-producirse, la nueva propuesta escénica dirigida e interpretada por la actriz y marionetista Catalina Bize del Campo, que tendrá una temporada del 1 al 4 de octubre en el Espacio Patricio Bunster de Matucana 100.
La protagonista observa cómo sus gestos, su respiración e incluso las pequeñas oscilaciones de un estornudo parecen responder a una voluntad ajena. Frente a esa sensación de estar permanentemente observada, surge una pregunta: ¿qué ocurriría si pudiera invertir esa relación y controlar el destino de otro ser?
Desde allí comienza una obsesión. La mujer decide reproducirse materialmente y construir réplicas de sí misma, no a través de la reproducción biológica, sino mediante el trabajo con marionetas. Su objetivo es crear una copia sobre la cual pueda ejercer el mismo poder que imagina que otros tienen sobre ella.
“Es un relato íntimo donde una actriz de alrededor de 40 años mezcla sus preguntas existenciales sobre ser mujer con su oficio de marionetista. Y a través de esta mirada se enfrenta al dilema entre la reproducción biológica y la creación de vida material con sus marionetas”, explica Catalina Bize.
Una obra sobre cuerpo e identidad
Sin nombre ni apodo, la protagonista no se considera especial ni cree que represente un aporte al mundo. Sin embargo, encuentra un propósito en una idea tan obsesiva como imposible: crear una réplica de sí misma y extender su existencia a través de ella.
La búsqueda plantea una paradoja. La mujer que se siente sometida por una voluntad exterior intenta liberarse reproduciendo ese mismo mecanismo de dominación. Así, pasa de ser un cuerpo observado y manipulado a convertirse en quien intenta determinar los movimientos de su propia creación.
Aunque la propuesta puede acercarse a ciertos códigos de la ciencia ficción, su centro está en preguntas profundamente humanas. ¿Qué significa habitar un cuerpo? ¿Cómo construimos nuestra identidad? ¿Qué significa reproducirse y crear a otro?
“Los principales temas de la obra son cuerpo e identidad. Explora cómo el cuerpo se transforma y se reconstruye, poniendo en juego preguntas sobre quiénes somos y cómo habitamos nuestras formas, sobre todo desde lo femenino”, señala Bize.
La reproducción aparece entonces desde distintas perspectivas: como fenómeno biológico, como experiencia artística y como posibilidad de crear vida material mediante las marionetas.
“Se reflexiona sobre qué significa reproducirse en lo biológico y en lo artístico”, agrega la directora e intérprete.
Cuando la marioneta ocupa toda la escena
La propuesta también amplía el trabajo tradicional de la marionetista. En lugar de utilizar las marionetas únicamente como objetos manipulados por la intérprete, Bize convierte su oficio en un lenguaje que atraviesa toda la puesta en escena.
“Lo interesante es que no solo actúa, sino que va construyendo y relacionándose con objetos en escena como si estuviéramos dentro de su taller. Y esto hace que la obra sea mucho más visual y tenga elementos performáticos”, explica.
De esta manera, la materialidad se convierte en parte de la dramaturgia. Objetos, imágenes, sonidos y cuerpos conviven en un espacio que se transforma constantemente y que expande el trabajo de la marionetista más allá de la manipulación.
“El trabajo de marionetista se expande a toda la escena, incluyéndolo no solo en el texto y la acción, sino que además en el sonido, la multimedia y el diseño escenográfico”, detalla Bize.
La propuesta incorpora así distintos recursos que tienen un papel activo dentro de la experiencia teatral. “La iluminación, el sonido, la escenografía y la multimedia no acompañan, sino que tienen tanto protagonismo como ella, creando una experiencia que expande los márgenes de lo teatral”, agrega.
Una reflexión sobre crear y controlar
Durante sus 50 minutos de duración, Re-producirse sigue la obsesión de una mujer que intenta fabricar una copia de sí misma y, al hacerlo, comienza a enfrentarse a las contradicciones de su propio deseo.
La idea de la réplica también se proyecta hacia el infinito: una creación que podría buscar convertirse, a su vez, en la sombra que controle una nueva reproducción de sí misma.
Así, la obra convierte el trabajo de la marionetista en el centro de una reflexión sobre cuerpo, identidad, creación, reproducción y control, en una puesta en escena que combina actuación, objetos, sonido, multimedia y diseño escenográfico.
Coordenadas
Re-producirse
1 al 4 de octubre
Jueves a domingo, 20:00 horas
Duración: 50 minutos
Edad: +16 años
Entradas:
General: $7.000
Estudiantes y personas mayores: $6.000
Jueves popular: $5.000
Espacio Patricio Bunster M100
Av. Matucana 100, Estación Central, Santiago
Información y entradas: Matucana 100







