El clásico chocolate, elaborado desde 1924 en la fábrica de Nestlé en Maipú, vende más de 2 millones de barras al mes y este año comenzó a exportarse directamente a Estados Unidos.
Septiembre trae consigo tradiciones, sabores y productos que forman parte de la identidad y los recuerdos de varias generaciones. Entre ellos destaca Sahne-Nuss, el chocolate chileno que nació en 1924 y que, más de un siglo después, continúa elaborándose exclusivamente en la fábrica de Nestlé en Maipú.
Su historia comenzó hace más de 100 años y, con el paso del tiempo, el producto se convirtió en uno de los chocolates más reconocibles para los consumidores chilenos. Hoy, se venden más de 2 millones de barras de Sahne-Nuss cada mes, en un país donde el chocolate está presente en el 88,2% de los hogares.
Una receta que mantiene su esencia
La receta original de Sahne-Nuss surgió en 1924 de la mano del chocolatero alemán Peter Hesse, en la Casa Hucke, entonces administrada por Jorge Hucke junto a su sobrino Carlos.
La propuesta combinó almendras enteras, cuidadosamente seleccionadas y tostadas, con un chocolate de leche firme y cremoso, una mezcla que se transformó en la característica principal del producto.
El nombre Sahne-Nuss nació inspirado en una denominación europea del mismo nombre y no corresponde directamente a su traducción literal del alemán, “crema de nueces”. A lo largo de las décadas, la marca ha mantenido la esencia de su receta y ese sabor asociado a distintas generaciones.
“Se trata de un producto estrechamente asociado a recuerdos, momentos de disfrute y conexión emocional, características que se han mantenido vigentes por más de un siglo. Sahne-Nuss ha acompañado a distintas generaciones y eso genera un vínculo muy especial y un orgullo por ser un producto elaborado en Chile que hoy también sale a conquistar el mundo”, destaca Karem Muñoz, gerente de Marketing de Chocolates de Nestlé Chile.
De Chile al mercado estadounidense
La historia de Sahne-Nuss suma este año un nuevo capítulo. Nestlé comenzó la exportación directa del chocolate a Estados Unidos, inicialmente con su llegada a Florida y posteriormente a Nueva York.
La compañía también proyecta ampliar su presencia hacia Texas y California, llevando este producto de origen chileno a nuevos consumidores.
Este proceso responde, entre otros factores, al vínculo que mantienen los consumidores latinos y especialmente los chilenos residentes en Estados Unidos con marcas que forman parte de sus recuerdos y de su relación con Chile.
“Los consumidores latinos, y especialmente los chilenos residentes en Estados Unidos, quieren acceder a marcas reconocibles, con las que mantienen un fuerte vínculo de identidad con Chile. Un interés por Sahne-Nuss que también vemos entre los extranjeros que visitan nuestro país y que lo han convertido en un souvenir imperdible para llevarse un pedacito de Chile”, concluyó Muñoz.
Un clásico que también viaja como souvenir
El vínculo de Sahne-Nuss con quienes visitan Chile se ha convertido en otra expresión de su popularidad. El chocolate es reconocido por turistas que buscan llevarse un producto asociado a la identidad y los sabores del país, transformándose en un souvenir que cruza fronteras.
Así, mientras continúa formando parte de las celebraciones y recuerdos de los consumidores chilenos, Sahne-Nuss suma nuevos mercados internacionales sin dejar atrás su origen: una receta nacida hace más de un siglo y una producción que continúa realizándose en Maipú.







