
Especialistas advierten que el cambio horario, vigente desde los años 60, ya no tiene beneficios energéticos y genera impactos negativos en el sueño, la salud mental y el desempeño de la población.
La Red Nacional de Salud solicitó al Gobierno poner fin al cambio de hora en Chile, advirtiendo que esta medida representa un riesgo para la salud pública debido a sus efectos comprobados en el sueño, la salud mental y la calidad de vida de las personas.
La petición, liderada por el presidente de la entidad, el doctor Patricio Mardónez, busca suspender el cambio de hora programado y avanzar hacia un horario único que respete el reloj biológico de la población, en línea con la evidencia científica internacional.
“El cambio de hora es una política sin beneficios actuales, heredada de un contexto energético de los años 60, y que hoy representa un riesgo para la salud pública”, afirmó el especialista, quien además subrayó que no existe respaldo científico actual que justifique su mantención.
Desde la Red Nacional de Salud advierten que el principal impacto se produce en la alteración del ciclo de sueño, generando fatiga, somnolencia, irritabilidad y dificultades de concentración, en un contexto donde más de dos millones de personas en Chile presentan trastornos de salud mental.
Los efectos no son iguales para todos. Adultos mayores, niños, personas neurodivergentes y trabajadores con sistemas de turnos son los grupos más vulnerables, ya que pueden experimentar desorientación, alteraciones en el aprendizaje, problemas emocionales y mayor riesgo de accidentes laborales.
Además, la evidencia científica describe este fenómeno como un “jet lag social”, capaz de afectar la memoria, el estado de ánimo y el rendimiento diario, e incluso asociado a mayor riesgo de depresión y enfermedades cardiovasculares cuando se produce de forma reiterada.
A nivel internacional, la tendencia apunta a eliminar estos ajustes horarios. Diversos países han abandonado el cambio de hora al no comprobarse beneficios energéticos significativos, priorizando en cambio el bienestar de la población.
En Chile, el debate también se ha instalado desde las regiones. Autoridades locales han planteado la necesidad de adaptar los husos horarios a la realidad territorial, destacando los efectos negativos en la vida cotidiana, especialmente en niños y familias.
En este escenario, el llamado de los especialistas es claro: avanzar hacia un sistema horario estable que favorezca el descanso, la salud mental y el funcionamiento diario de las personas, dejando atrás una medida que, según advierten, ya no responde a las necesidades actuales del país.





