
El cambio de hora puede provocar alteraciones en la salud mental, el descanso, fatiga e irritabilidad, impactando especialmente a niños y adultos mayores. Especialistas advierten que la medida reabre el debate sobre su conveniencia y efectos en el bienestar.
Este sábado 4 de abril se realizará el cambio de hora en Chile, cuando los relojes se atrasen en una hora a la medianoche, una medida que busca optimizar el uso de la luz natural en invierno, pero que vuelve a generar preocupación por sus efectos en la salud mental, el sueño y el rendimiento laboral. Diversos expertos advierten que este ajuste no es neutro para el organismo, ya que altera el ritmo circadiano y puede provocar fatiga, irritabilidad, dificultades para dormir y menor concentración, especialmente en los días posteriores.
Aunque se trata de una práctica habitual, el impacto del cambio de hora en la vida cotidiana sigue siendo motivo de debate. Estudios científicos han demostrado que estas modificaciones pueden desajustar el “reloj biológico”, afectando funciones esenciales como el descanso, la vigilia y la producción hormonal. Esto se traduce en problemas de sueño, somnolencia diurna y disminución del desempeño, con mayor impacto en personas con rutinas exigentes o con dificultades previas para dormir.
Un análisis publicado en Sleep Medicine Reviews concluyó que la transición horaria afecta negativamente la duración y calidad del sueño, siendo los cronotipos vespertinos —personas noctámbulas— quienes presentan mayores dificultades para adaptarse. En esta línea, Patricia Leiva, docente de Psicología de la Universidad del Alba, advierte que el efecto es real y no debe minimizarse, especialmente en grupos más vulnerables.
“La evidencia muestra que el cambio de hora genera una desincronización entre el reloj biológico y las exigencias sociales, fenómeno conocido como jet lag social. El cuerpo no se adapta de inmediato, lo que puede provocar insomnio, somnolencia durante el día y un aumento del estrés”, explica la especialista, en concordancia con lo señalado por la American Academy of Sleep Medicine.
Asimismo, la alteración del sueño puede tener consecuencias más profundas en la salud mental. “En personas con ansiedad o depresión, estos cambios pueden intensificar los síntomas. Por eso es clave anticiparse y adoptar medidas que faciliten la adaptación”, agrega Leiva.
El debate sobre la pertinencia de mantener el cambio de hora sigue abierto en Chile. Mientras algunos sectores destacan beneficios como el ahorro energético y mayor luminosidad en las mañanas, otros cuestionan su real impacto y plantean avanzar hacia un horario único durante todo el año. “Cada vez hay más evidencia de que los costos en salud podrían superar los beneficios, por lo que es necesario evaluar esta medida considerando el bienestar integral de la población”, enfatiza la experta.
Frente a este escenario, especialistas recomiendan tomar medidas simples para reducir el impacto del cambio de hora, como ajustar progresivamente los horarios de sueño en los días previos, evitar pantallas antes de dormir, mantener rutinas regulares de descanso, exponerse a luz natural durante el día y limitar el consumo de cafeína en la tarde. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en la adaptación del organismo, concluye la académica.





