
Supervisión permanente, elección de zonas habilitadas y respuesta rápida ante emergencias son medidas clave para evitar ahogamientos y accidentes en el agua durante las vacaciones.
Ahogamientos en playas y piscinas, prevención en verano, seguridad acuática, rescate y primeros auxilios, recomendaciones de salud son temas críticos durante la temporada estival, cuando aumentan los riesgos asociados al baño en el mar, ríos, lagos y piscinas. Cada verano se repiten emergencias graves vinculadas al ingreso a sectores no habilitados, consumo de alcohol, exposición prolongada al sol y descuidos breves que pueden terminar en tragedias.
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 300.000 personas mueren cada año por ahogamiento, una de las principales causas de muerte no intencional, especialmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Además, muchos eventos no fatales generan secuelas respiratorias y neurológicas de largo plazo.
En Chile, datos de la autoridad marítima y del Ministerio de Salud muestran que cada temporada estival se registran decenas de fallecidos por inmersión y cientos de rescates y atenciones de urgencia, principalmente en zonas no habilitadas, sin salvavidas y con consumo de alcohol como factor asociado.
El director de la carrera de Enfermería Campus República de la Universidad Andrés Bello, Michel Garat, advierte que los niños menores de 5 años concentran una parte importante de los accidentes en piscinas domiciliarias, muchas veces por lapsos breves sin supervisión. “Los cierres perimetrales, accesos controlados y normas claras no son opcionales: son medidas preventivas de alto impacto”, señala.
El académico enfatiza que la mayoría de los ahogamientos ocurre en silencio y en menos de un minuto, por lo que la supervisión debe ser directa y sin distracciones, ya que flotadores y juguetes inflables no eliminan el riesgo.
Ante una emergencia, Garat recomienda no exponerse al peligro, pedir ayuda inmediata a salvavidas o personas capacitadas y activar los servicios de emergencia. Si la persona no respira con normalidad, se debe iniciar reanimación. Incluso si la persona se recupera, debe ser evaluada por síntomas respiratorios o neurológicos posteriores. En caso de golpes en cabeza o cuello con desmayo o confusión, se debe solicitar ayuda urgente al 131 sin movilizar al afectado.
Respecto al consumo de alcohol, el especialista advierte que somnolencia profunda, respiración lenta o vómitos con compromiso de conciencia son signos de gravedad, por lo que no se debe dejar sola a la persona y se debe pedir ayuda inmediata. En casos de golpe de calor, se recomienda llevar a la persona a un lugar fresco, enfriar con paños húmedos y ventilar, solicitando atención médica si hay confusión o desmayo.
“Prevenir ahogamientos y accidentes en el agua es posible, pero requiere información clara, decisiones responsables y una respuesta rápida. En el agua, pocos segundos pueden marcar la diferencia”, concluye Garat.





