
Especialista alerta sobre efectos cardiovasculares, psiquiátricos y metabólicos del uso de fármacos para adelgazar sin supervisión médica, especialmente los vendidos en el mercado informal
Tras las celebraciones de Fin de Año, aumenta la búsqueda de bajar de peso rápidamente de cara al verano, lo que suele ir acompañado de un mayor consumo de medicamentos y suplementos “milagrosos” para adelgazar, muchos de ellos sin autorización sanitaria y adquiridos fuera de farmacias. Especialistas advierten que esta práctica puede generar graves riesgos para la salud.
Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Viña del Mar, llama a extremar la precaución y evitar el uso de estos productos sin control profesional. “Si se toman sin supervisión médica, pueden provocar problemas de presión arterial, taquicardia, arritmias, dolor torácico y aumentar el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular”, señala el especialista.
Efectos en la salud mental y el metabolismo
Además de los riesgos cardiovasculares, Álvarez advierte que estos medicamentos pueden generar alteraciones psiquiátricas, como ansiedad, insomnio, irritabilidad, crisis de pánico, depresión e incluso ideas suicidas.
A ello se suman efectos gastrointestinales —náuseas, vómitos y diarrea— y desregulaciones metabólicas, como la hipoglicemia. “También existen consecuencias más complejas, como pérdida de la función renal, convulsiones y desarrollo de dependencia”, enfatiza el académico UNAB.
Interacciones peligrosas con otros medicamentos
Uno de los riesgos menos visibles es la interacción con tratamientos de uso habitual, especialmente en personas con enfermedades crónicas. “Con anticonceptivos pueden disminuir su absorción o aumentar el riesgo de trombosis; con antihipertensivos provocar crisis hipertensivas o colapso cardiovascular; y con antidepresivos generar mayor ansiedad, insomnio, agitación o convulsiones”, explica Álvarez.
Estas interacciones no siempre son advertidas en el etiquetado, especialmente cuando los productos se adquieren por canales informales.
Alerta por venta informal y productos falsificados
El auge del comercio en redes sociales, ferias y espacios no autorizados ha facilitado la venta de productos que no cumplen los estándares del Instituto de Salud Pública (ISP).
“Muchos son medicamentos falsificados o con sustancias no declaradas, incluso metales pesados o compuestos prohibidos, que pueden provocar crisis hipertensivas, daño renal o hepático, convulsiones y otros eventos graves”, advierte el especialista.
Señales de alerta para identificar productos riesgosos
El académico UNAB entrega algunas red flags para detectar productos fraudulentos:
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No tienen número de registro sanitario ISP visible
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Prometen bajar muchos kilos en pocos días
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Se venden por redes sociales, ferias o transporte público
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No declaran su composición o el etiquetado no está en español
Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es no comprar y denunciar a la autoridad sanitaria.
Uso prolongado o en dosis altas: consecuencias severas
El consumo excesivo o prolongado agrava significativamente los riesgos.
“A corto plazo pueden aparecer crisis hipertensivas, hipoglicemia y alteraciones del sueño. A mediano y largo plazo hablamos de daño hepático crónico, insuficiencia renal, arritmias, trastornos psiquiátricos persistentes, dependencia y efecto rebote severo”, detalla Álvarez.
En casos extremos, estas complicaciones pueden requerir hospitalización en UCI, trasplantes e incluso provocar la muerte.
Recomendaciones para una baja de peso segura
El especialista entrega orientaciones clave para evitar riesgos:
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Consulta médica y farmacéutica previa
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Compra solo en farmacias y sitios autorizados
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Verifica número de registro ISP y etiquetado en español
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Desconfía de promesas de resultados exprés
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Prioriza un plan integral con alimentación saludable, actividad física y apoyo profesional
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Denuncia productos sospechosos al ISP. “La reducción de peso segura es un proceso progresivo y multidisciplinario. No existen atajos sin riesgos. La evidencia científica y el acompañamiento profesional son la base del cuidado de la salud”, concluye Francisco Álvarez.







