El uso de pagos digitales creció un 15% en Chile y alcanzó 435 transacciones anuales por persona mayor de 15 años. Sin embargo, las denuncias por fraude sumaron US$98 millones durante el primer semestre de 2026, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la seguridad sin afectar la experiencia de los usuarios.
Chile avanza hacia una economía cada vez más digital, en la que las transferencias electrónicas y los pagos con tarjetas ganan terreno frente al efectivo. Esta transformación facilita las operaciones cotidianas de personas y empresas, pero también plantea un desafío: proteger las transacciones digitales frente al fraude sin perder agilidad ni confianza.
El Informe de Sistemas de Pago (ISiP), presentado por el Banco Central en agosto de 2026, refleja la magnitud de este cambio. Según el documento, los pagos digitales aumentaron un 15% respecto del período anterior y alcanzaron un promedio de 435 transacciones anuales por persona mayor de 15 años.
La expansión de los medios de pago también se refleja en el comercio. De acuerdo con otro análisis del Banco Central, el 72% de las empresas de los sectores de comercio, hoteles y restaurantes, y transporte cuenta con al menos un proveedor de servicios de adquirencia para aceptar pagos con tarjetas. En 2015, esa proporción llegaba al 23%.
La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, destacó que el sistema debe seguir avanzando sobre los logros alcanzados. Para ello, planteó la necesidad de “identificar fricciones y generar las condiciones para que el sector privado pueda resolverlas”, con el objetivo de consolidar un sistema de pagos seguro e interoperable.
Sin embargo, el crecimiento de las transacciones digitales también exige reforzar la prevención del fraude. El informe del organismo señala que los montos asociados a denuncias por fraude con medios de pago digitales, considerando únicamente a los bancos, alcanzaron los US$98 millones durante el primer semestre de 2026. Además, el número de denuncias aumentó frente al mismo período de 2025.
Estas cifras evidencian la importancia de incorporar herramientas que permitan anticipar amenazas, detectar operaciones sospechosas y proteger a los usuarios sin imponer obstáculos innecesarios a los pagos.
Inteligencia artificial para reforzar la seguridad digital
Ante este escenario, la industria financiera y las empresas de tecnología deben encontrar un equilibrio entre seguridad y facilidad de uso. Las instituciones necesitan proteger el dinero y los datos de sus clientes, pero también ofrecer operaciones rápidas y sencillas.
La inteligencia artificial (IA) y el análisis del comportamiento en tiempo real ofrecen nuevas alternativas para enfrentar este desafío. Estas tecnologías permiten evaluar múltiples variables en fracciones de segundo, identificar patrones inusuales y detectar posibles fraudes antes de completar una operación.
A diferencia de los controles rígidos que pueden generar demoras, los sistemas inteligentes permiten adaptar las medidas de seguridad al nivel de riesgo de cada transacción. Así, pueden facilitar los pagos legítimos y concentrar las verificaciones adicionales en las operaciones que presentan señales de alerta.
Cinco tecnologías para prevenir el fraude
Las soluciones de seguridad digital combinan distintas herramientas para verificar identidades, analizar transacciones y responder oportunamente ante posibles amenazas. Entre las principales se encuentran:
- Biometría conductual y pasiva: analiza patrones de interacción, como la velocidad al escribir, la navegación y la forma de utilizar un dispositivo. Esta información ayuda a reconocer comportamientos habituales y detectar posibles suplantaciones sin interrumpir innecesariamente la operación.
- Orquestación de fraude en tiempo real: integra información de distintas fuentes para evaluar el riesgo de una transacción en milisegundos. De esta forma, permite aplicar reglas automatizadas para aprobar operaciones legítimas o bloquear aquellas que presentan señales de fraude.
- Gestión de identidad digital y autenticación adaptativa: ajusta los controles de seguridad según el contexto de cada operación. Si una transacción presenta características habituales, el proceso puede ser más expedito; si aparecen señales de riesgo, el sistema puede solicitar una verificación adicional.
- Biometría facial con prueba de vida: combina el reconocimiento facial con mecanismos que buscan comprobar que la persona está presente y evitar intentos de suplantación mediante imágenes u otros recursos fraudulentos.
- Atención omnicanal impulsada por IA: utiliza asistentes virtuales y sistemas de monitoreo para detectar anomalías y alertar oportunamente a los clientes. Según las capacidades de la plataforma, estos canales también pueden facilitar la confirmación o el rechazo de operaciones sospechosas.
La integración de estas herramientas permite avanzar hacia una protección más dinámica, que combine la prevención del fraude con una experiencia de pago fluida.
Topaz: seguridad y experiencia del cliente
En este contexto, Topaz, empresa del Grupo Stefanini especializada en tecnología financiera, plantea que las instituciones deben abordar la prevención del fraude como parte de una estrategia que también considere la experiencia del cliente.
Jorge Iglesias, CEO de Topaz, destacó la importancia de ampliar la mirada sobre este desafío. Según señaló, se requiere “ampliar la discusión sobre fraude hacia el desafío regional de equilibrar seguridad en tiempo real y experiencia del cliente en una banca cada vez más digital”.
Para avanzar en ese equilibrio, las instituciones financieras pueden apoyarse en socios tecnológicos especializados que desarrollen soluciones adaptadas a sus necesidades y a las características de cada mercado.
Topaz cuenta con herramientas orientadas a la prevención del fraude, la biometría avanzada y la gestión de identidad digital, con el propósito de ayudar a las entidades financieras a responder a los riesgos de un entorno cada vez más conectado.
Iglesias subrayó que este acompañamiento cobra especial relevancia en Chile, donde la adopción de pagos digitales continúa expandiéndose. “En un mercado tan dinámico como el chileno, donde la adopción digital avanza con fuerza, las instituciones financieras necesitan aliados tecnológicos que no solo anticipen las amenazas del fraude sofisticado, sino que garanticen que cada interacción del usuario siga siendo fluida, natural y segura”, afirmó.
El avance de los pagos digitales abre nuevas oportunidades para personas y empresas, pero también eleva las exigencias de seguridad. El desafío para la industria financiera será combinar prevención, tecnología y facilidad de uso para consolidar un sistema de pagos confiable, capaz de responder a las amenazas sin frenar la transformación digital del país.







