Una alianza entre COANIQUEM y Clínica Témpora permitió tratar gratuitamente a 15 jóvenes con alopecia cicatricial. Los resultados serán presentados en el Congreso Mundial de Cirugía de Restauración Capilar, en Brasil.
Un implante capilar gratuito logró una supervivencia de los injertos superior al 90% en 15 jóvenes con secuelas de quemaduras, según una serie clínica desarrollada por COANIQUEM y Clínica Témpora. La iniciativa busca recuperar la cobertura capilar de personas con alopecia cicatricial, una condición que impide el crecimiento natural del cabello en zonas donde las lesiones destruyeron los folículos pilosos.
Los resultados se presentarán este viernes 16 de octubre en el 34.º Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Cirugía de Restauración Capilar (ISHRS), que se realiza entre el 15 y el 17 de octubre en Río de Janeiro, Brasil. La exposición estará a cargo de la Dra. Jesús Díaz, de Clínica Témpora, y dará cuenta de la experiencia de reconstrucción capilar en pacientes con cicatrices por quemaduras.
Detrás de estos resultados hay historias como la de Diego Peña, de 20 años, quien durante gran parte de su adolescencia usó gorro para ocultar las zonas de su cuero cabelludo afectadas por quemaduras sufridas en su infancia. Incluso en días de calor, en la sala de clases o al salir a la calle, sentía que debía cubrirse para disimular las secuelas.
Tras someterse gratuitamente a un implante capilar, su relación con esa parte de su cuerpo cambió.
“Siempre soñé con poder tapar las zonas quemadas de mi cuero cabelludo, incluso me importaban más que las cicatrices de la cara. Durante toda mi adolescencia viví con gorro, incluso con calor, porque no me sentía cómodo con cómo me veía. Después de la operación fue un cambio total: dejé el gorro, ya no estoy pendiente de esconderme y me siento mucho más seguro”, cuenta Diego, el primer paciente beneficiado por la alianza entre COANIQUEM y Clínica Témpora.
Implante capilar en cicatrices: resultados y seguimiento
La experiencia clínica reunió a 15 pacientes de entre 14 y 22 años, tratados gratuitamente entre mayo de 2024 y noviembre de 2025. El grupo estuvo compuesto por 11 hombres y cuatro mujeres.
Los registros muestran una supervivencia de los injertos superior al 90% y una mejoría progresiva de la cobertura capilar. Las fotografías de seguimiento evidenciaron cambios visibles entre los seis y doce meses posteriores al procedimiento.
Los especialistas utilizaron la técnica FUE, que consiste en extraer unidades foliculares de una zona donante del propio paciente e implantarlas en las áreas afectadas. La planificación se adaptó a las características de cada lesión, que comprometía entre el 10% y el 40% de la superficie del cuero cabelludo.
La alopecia cicatricial representa un desafío para la restauración capilar. Las quemaduras pueden destruir los folículos e impedir que el cabello vuelva a crecer de manera natural. Además, el tejido cicatricial puede presentar menor irrigación sanguínea, variaciones en su espesor y menor elasticidad, factores que dificultan la supervivencia de los folículos implantados.
Durante el seguimiento de los 15 pacientes, el equipo no reportó infecciones ni necrosis.
Los autores describen los resultados como parte de una serie clínica de casos, por lo que sus conclusiones deben interpretarse dentro de ese alcance. El estudio tampoco incluyó mediciones estandarizadas de autoestima o calidad de vida, de modo que los cambios emocionales relatados por los pacientes no corresponden a una evaluación clínica cuantificada.
Una reconstrucción que va más allá del cabello
La alianza pro bono entre COANIQUEM y Clínica Témpora busca ampliar el acceso a tratamientos especializados para personas que perdieron permanentemente el cabello a causa de quemaduras. La iniciativa complementa la rehabilitación de las secuelas físicas con una alternativa reconstructiva para zonas que pueden permanecer visibles durante años.
La Dra. Karol Gac, jefa de cirugía de COANIQUEM, explica que el equipo abordó inicialmente estos procedimientos con cautela debido a las dificultades que históricamente ha presentado el implante capilar sobre tejido cicatricial.
“Al inicio fuimos muy cautelosos, porque históricamente los implantes capilares sobre tejido cicatricial no siempre tenían buenos resultados, lo que implicaba un riesgo físico y emocional para los pacientes. Sin embargo, con el tiempo hemos visto un cambio muy significativo. Para muchos niños que sufrieron quemaduras a muy temprana edad, esta es la única imagen corporal que han conocido: una marcada por cicatrices. Por eso, recuperar el cabello va mucho más allá de lo estético”, señala.
Desde Clínica Témpora, el Dr. Francisco Castellón, director del Área de Restauración Capilar, destaca el impacto que observa durante el proceso de recuperación.
“Cuando empiezan a ver crecer su pelo y se miran al espejo, su reacción, su sonrisa, lo dice todo. Ahí uno entiende que no es solo un procedimiento, sino parte de un proceso de recuperación mucho más profundo”, afirma.
Investigación chilena en un congreso internacional
La presentación en Brasil da continuidad a la participación internacional del equipo, que en 2025 expuso investigaciones en el Congreso Mundial de la ISHRS realizado en Berlín.
Este año, Clínica Témpora participará con tres trabajos científicos, uno de ellos en una sesión general dedicada a la reconstrucción capilar sobre cicatrices por quemaduras.
Además de facilitar el acceso gratuito a una intervención especializada, la colaboración con COANIQUEM busca compartir la experiencia clínica con especialistas internacionales y aportar antecedentes para futuras investigaciones sobre restauración capilar en personas con secuelas de quemaduras.








