La institución inició la planificación territorial que orientará su gestión entre 2026 y 2030, con énfasis en la adaptación al cambio climático, el acceso al agua, la comercialización y las necesidades de los agricultores.
El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) de la Región Metropolitana inició la elaboración de sus directrices territoriales para el período 2026-2030, con el objetivo de responder a los nuevos desafíos de la Agricultura Familiar Campesina y fortalecer el desarrollo productivo rural.
El trabajo busca adaptar la gestión institucional a las transformaciones que ha experimentado el sector, entre ellas los efectos del cambio climático, los desafíos de la seguridad alimentaria, los cambios sociales en el mundo rural y las nuevas exigencias de los mercados. Las prioridades regionales contribuirán a la construcción de la Estrategia Nacional de INDAP para los próximos años.
Una planificación basada en las necesidades del territorio
El proceso comenzó con una mesa de trabajo en la que participaron los asesores de la Dirección Nacional de INDAP Alejandra Lapostol y Carlos Morgan, la jefa del Departamento de Presupuesto, Karen Alcántara, y la directora regional subrogante, Mariana Arias, junto con su equipo directivo y representantes de las cuatro agencias de área de la Región Metropolitana: Melipilla, Talagante, San Bernardo y Norte.
Durante la jornada, los equipos analizaron las principales cifras regionales y comenzaron a identificar las prioridades que orientarán la implementación de la estrategia nacional. El objetivo es fortalecer una gestión basada en resultados y coordinar los instrumentos de apoyo para responder a las necesidades concretas de los agricultores y agricultoras.
En 2025, INDAP RM atendió a 5.057 personas productoras, de las cuales el 56% fueron hombres y el 44% mujeres. Del total, 548 eran jóvenes de entre 18 y 40 años, equivalentes al 11% de los usuarios atendidos.
La mayoría se dedica a la producción de hortalizas, una actividad clave para el abastecimiento del Gran Santiago, que concentra una población de aproximadamente 8,4 millones de habitantes. Durante ese período, las inversiones se enfocaron principalmente en la producción de aves, frutillas, apicultura, lechugas y tomates.
La directora regional subrogante de INDAP, Mariana Arias, destacó la participación de las agencias de área en este proceso, debido a su contacto directo con los productores y su conocimiento de las principales dificultades que enfrentan.
Entre las necesidades identificadas se encuentran la obtención de resoluciones sanitarias, el acceso a canales de comercialización y el riego, ámbitos relevantes para fortalecer la continuidad y el crecimiento de los emprendimientos agrícolas.
Estrategia nacional con soluciones concretas
La asesora de la Dirección Nacional de INDAP, Alejandra Lapostol, explicó que la planificación territorial permitirá traducir los lineamientos institucionales en acciones ajustadas a la realidad de cada región.
Este trabajo ya comenzó en las regiones de O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío y Los Lagos, y busca que la Estrategia Nacional INDAP 2026-2030 se concrete en medidas que respondan a las particularidades productivas y sociales de los territorios.
Entre las herramientas que apoyarán esta tarea destaca la Ficha Única de Usuarios, una plataforma que reunirá información social, productiva, territorial, financiera y programática de agricultores y organizaciones. Su propósito será mejorar la focalización de los recursos y facilitar la entrega de apoyos de acuerdo con las necesidades de cada usuario.
La institución también avanzará en iniciativas digitales y en una nueva arquitectura empresarial para fortalecer su funcionamiento interno y mejorar la coordinación de sus programas.
Agua, adaptación climática y comercialización
La planificación contempla una gestión más descentralizada, orientada a acompañar las distintas trayectorias productivas de los usuarios de INDAP. Para ello, la institución considera prioritario fortalecer la gestión del agua, la adaptación al cambio climático, la asesoría técnica especializada y la comercialización campesina.
A estas líneas de trabajo se suman el fomento de la asociatividad, los programas territoriales y una iniciativa especial para la agricultura de frontera y las zonas aisladas.
Estos ejes buscan fortalecer la capacidad de los productores para enfrentar las dificultades productivas, mejorar sus oportunidades de comercialización y responder a las nuevas condiciones ambientales y económicas.
“El ejercicio hoy es que cada región priorice tareas de acuerdo a su realidad y consolide estrategias en función del presupuesto, para luego cumplirla a todo nivel y con convencimiento”, señaló Alejandra Lapostol.
Con este proceso, INDAP RM busca establecer prioridades que conecten la planificación nacional con las necesidades del territorio, fortaleciendo el apoyo a la Agricultura Familiar Campesina y su aporte a la producción de alimentos para la Región Metropolitana.








