El nuevo espacio, impulsado por ICAL, Blue Silk y el Instituto Shouwang de Qingdao, busca fortalecer el intercambio cultural y ofrecerá cursos gratuitos sobre patrimonio cultural inmaterial.
Chile y China inauguraron este jueves el Centro Cultural Chile–China, un nuevo espacio destinado a fortalecer el intercambio cultural, académico y artístico entre ambos países. La iniciativa es fruto del trabajo conjunto del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), la Corporación de Innovación y Cooperación Transpacífica Blue Silk y el Instituto de Investigación Shouwang del Patrimonio Cultural Inmaterial de Qingdao.
La inauguración tuvo un carácter especial: Chile y China realizaron una apertura simultánea del centro, conectando ambos países a través de una actividad que puso en el centro el patrimonio, las tradiciones y el intercambio entre sus comunidades.
El nuevo espacio funcionará en Ricardo Cumming 350, Santiago, y comenzará sus actividades con una serie de cursos gratuitos vinculados al patrimonio cultural inmaterial chino.
Un puente entre culturas
La presidenta de Blue Silk, Monserrat Candia Rocha, destacó que la creación del centro busca combinar la innovación con la preservación de las tradiciones.
“La inauguración del Centro Cultural refleja nuestra voluntad de innovar sin olvidar nuestras raíces. Es un espacio donde ciencia, arte y comunidad se encuentran para proyectar un futuro compartido”, señaló.
Candia Rocha también puso en valor el patrimonio cultural inmaterial como parte de la memoria de las comunidades. En ese contexto, destacó que su preservación representa un compromiso con las tradiciones que se transmiten entre generaciones.
La inauguración coincidió además con el Día Nacional de la República Popular China, fecha que, según destacó la presidenta de Blue Silk, otorgó un significado especial a la jornada.
Una inauguración simultánea entre Chile y China
El director ejecutivo del ICAL, Fernando Carmona, destacó precisamente la modalidad de apertura conjunta entre ambos países.
“Dos países, separados por el océano Pacífico y por once horas de diferencia, inauguran juntos y en el mismo instante un proyecto que les pertenece a ambos”, afirmó.
Para sus impulsores, esta conexión representa una nueva plataforma para desarrollar actividades culturales y académicas y ampliar el conocimiento sobre las tradiciones de ambos países.
Cursos gratuitos de patrimonio cultural
Una de las primeras actividades del Centro Cultural Chile–China será la realización de cursos gratuitos sobre patrimonio cultural inmaterial.
La programación inicial contempla talleres vinculados a distintas expresiones de la tradición china, entre ellas Morin khuur, instrumento musical tradicional conocido como violín mongol de cabeza de caballo; Jianzhi, arte del recorte tradicional de papel; Zharan, técnica de teñido por reserva; y confección de cuentas aromáticas de incienso compuesto.
La propuesta busca acercar estas prácticas al público y entregar herramientas para conocer y preservar expresiones culturales transmitidas entre generaciones.
“Cada persona que aprenda estas técnicas se convierte en guardiana de un patrimonio vivo. La cultura no debe tener barreras: basta con la curiosidad y las ganas de aprender”, sostuvo Carmona.
Cooperación cultural desde Qingdao
Desde China, el director del Instituto Shouwang de Qingdao y vicedirector ejecutivo de la Academia Internacional de Morin Khuur, Yang Yixi, valoró la creación del nuevo espacio y su potencial para ampliar la cooperación entre ambos países.
“Desde Qingdao celebramos la inauguración del Centro Cultural Chile–China, un puente que une nuestras tradiciones con las de Chile. Este espacio abre nuevas oportunidades de cooperación académica y artística”, señaló.
El representante chino también destacó el valor del patrimonio cultural inmaterial y proyectó el nuevo centro como un espacio para desarrollar cursos, encuentros e iniciativas de intercambio.
“Cada curso y cada encuentro será una semilla de amistad y aprendizaje. Con este centro reafirmamos nuestro compromiso de fortalecer la hermandad entre nuestros pueblos”, agregó.
Un espacio para el intercambio cultural
Con su apertura, el Centro Cultural Chile–China busca convertirse en un punto de encuentro para actividades relacionadas con el patrimonio, las artes, la educación y la cooperación académica.
La iniciativa apuesta por acercar expresiones culturales chinas al público chileno y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades de colaboración entre instituciones de ambos países.
El centro está ubicado en Ricardo Cumming 350, Santiago, y comenzará su programación con los cursos gratuitos de patrimonio cultural inmaterial.
De esta manera, la iniciativa busca proyectar la relación entre Chile y China desde una dimensión cultural, poniendo en el centro el conocimiento, las tradiciones y el intercambio entre las comunidades.







