
Anticipación, rutinas y diálogo familiar son las principales estrategias para que el retorno escolar sea una experiencia positiva y sin ansiedad.
Con el inicio del año escolar cada vez más cerca, especialistas recomiendan preparar con anticipación a niños, niñas y adolescentes para una vuelta a clases tranquila, motivadora y sin estrés, incorporando rutinas, espacios de conversación y participación activa en los preparativos escolares. Estas acciones permiten reducir la ansiedad, fortalecer la seguridad emocional y facilitar la adaptación al ritmo académico.
Para los niños más pequeños, especialmente en educación prebásica y básica, la anticipación es fundamental. Contar los días para el inicio de clases, marcar fechas en un calendario visible y conversar sobre lo que ocurrirá en el colegio ayuda a que comprendan el proceso y se sientan seguros. Junto con ello, retomar gradualmente las rutinas escolares —como acostarse más temprano y estructurar horarios— evita cambios bruscos en su vida diaria.
En el caso de estudiantes de los últimos años de enseñanza básica y media, el diálogo cumple un rol central. Generar espacios familiares de conversación sobre expectativas, temores y metas fortalece la confianza y la regulación emocional. Asimismo, regularizar los horarios de sueño es clave para el rendimiento académico y el bienestar emocional.
Otra estrategia efectiva es involucrar a niños y adolescentes en la compra de útiles escolares y uniformes, ya que esta participación genera entusiasmo, reduce la ansiedad y permite asumir el inicio del ciclo escolar como un proceso positivo y compartido en familia.
“Lo más importante es anticipar el regreso a clases con rutinas y conversaciones. En los niños pequeños, contar los días y retomar hábitos les da seguridad; en los adolescentes, hablar sobre expectativas y miedos permite acompañarlos emocionalmente. Incluirlos en la compra de útiles y uniformes también reduce la ansiedad”, señala Andrés Benítez, psicólogo y encargado de Convivencia Escolar en Fundación Nocedal.
Preparar el regreso a clases no es solo un asunto logístico, sino también emocional. La combinación de anticipación, hábitos saludables y comunicación familiar crea un entorno protector que favorece un inicio de año escolar más tranquilo, motivado y exitoso para niños, niñas y adolescentes.





