Triglicéridos elevados, salud cardiovascular y hábitos de vida. Especialistas advierten que detectar y controlar a tiempo esta condición es fundamental para prevenir enfermedades cardíacas y metabólicas.
Los triglicéridos son un término frecuente en los resultados de exámenes de sangre, pero no siempre se comprende su real impacto en la salud cardiovascular. Estas moléculas, conocidas comúnmente como “grasas”, cumplen una función esencial en el organismo: almacenar energía. Sin embargo, cuando sus niveles se elevan de forma sostenida, se transforman en un factor de riesgo para enfermedades graves.
“Los triglicéridos son moléculas compuestas por glicerol y tres ácidos grasos. Circulan en la sangre y, al ser insolubles en agua, requieren un transporte especial mediante lipoproteínas”, explica Irving Doll, académico de la carrera de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.
¿Por qué es importante mantenerlos bajo control?
La principal función de los triglicéridos es actuar como reserva energética, constituyendo la mayor parte de la grasa corporal. No obstante, cuando se presentan niveles elevados en ayuno, condición conocida como hipertrigliceridemia, aumenta de manera significativa el riesgo de:
-
Enfermedades cardiovasculares
-
Aterosclerosis
-
Pancreatitis aguda
-
Síndrome metabólico
Rangos normales de triglicéridos
Para una medición correcta, el examen debe realizarse con un ayuno de 10 a 12 horas. Los valores de referencia son:
-
Niños menores de 10 años: menos de 75 mg/dL
-
Adolescentes: menos de 90 mg/dL
-
Adultos: menos de 150 mg/dL
“Cuando los resultados superan estos rangos, es una señal de alerta que no debe ignorarse”, enfatiza el académico de la UNAB.
Hábitos de vida: el principal factor de riesgo
Según Doll, el aumento de triglicéridos está estrechamente relacionado con el estilo de vida. “El consumo excesivo de azúcares refinados, la ingesta de alcohol, las dietas altas en grasas saturadas y trans, junto al sedentarismo, son los principales responsables”, advierte.
Estos factores estimulan la síntesis hepática de triglicéridos y pueden generar un círculo vicioso que, sin cambios oportunos, resulta cada vez más difícil de revertir.
¿Qué hacer si el examen de triglicéridos salió alto?
La primera medida es modificar el estilo de vida. “La actividad física regular, el control del peso y la reducción del consumo de alcohol son claves para mantener los lípidos bajo control”, señala Doll.
En cuanto a la alimentación, se recomienda:
-
Reducir azúcares simples (bebidas azucaradas, pastelería y dulces).
-
Preferir grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, palta).
-
Aumentar el consumo de fibra (frutas, verduras y legumbres).
El uso de medicamentos debe ser evaluado exclusivamente por un médico. “No se analizan solo los triglicéridos, sino todo el perfil lipídico, el riesgo cardiovascular y la condición clínica del paciente”, explica el especialista.
Un llamado a la prevención
“Los triglicéridos altos no son un problema menor. Son una señal clara de que algo en nuestro estilo de vida necesita cambiar”, concluye Irving Doll. La buena noticia es que, con hábitos saludables y control oportuno, es posible prevenir complicaciones y mejorar significativamente la calidad de vida.








