Tecnología de circularidad permite reutilizar hasta el 70% del agua en la industria de alimentos y marca avance clave frente a la crisis hídrica

En el marco del Día Mundial del Agua, PepsiCo impulsa en Chile un modelo de economía circular hídrica que recupera más del 70% del recurso en su planta de Cerrillos, equivalente al consumo diario de cinco mil personas.

En un escenario global marcado por la escasez hídrica, la reutilización del agua se consolida como una solución estratégica, y Chile comienza a posicionarse con iniciativas concretas: la planta de PepsiCo en Cerrillos logra recuperar más del 70% del agua utilizada en sus procesos productivos, demostrando que es posible avanzar hacia una industria alimentaria más sostenible y eficiente. Esta innovación cobra especial relevancia en el contexto del Día Mundial del Agua —impulsado por Naciones Unidas desde 1993— y frente a cifras que evidencian la urgencia del desafío, como los 2.200 millones de personas en el mundo que aún no acceden a agua potable segura.

En Chile, la presión sobre el recurso es significativa. Más de 1,5 millones de personas y 6,4 millones de hectáreas enfrentan condiciones de escasez hídrica, mientras que miles de toneladas de contaminantes continúan afectando ríos y lagos, lo que refuerza la necesidad de acelerar soluciones basadas en eficiencia y reúso.

En este contexto, la economía circular hídrica emerge como una herramienta clave, especialmente considerando que en el país la reutilización directa de aguas tratadas alcanza apenas cerca del 6%, dejando amplio espacio para su desarrollo. Frente a este escenario, la industria alimentaria comienza a integrar tecnologías avanzadas que permiten reducir el consumo de agua fresca y optimizar cada etapa del proceso productivo.

Un ejemplo concreto es la planta de tratamiento de residuos industriales líquidos de PepsiCo en Cerrillos, desarrollada junto a Ecoriles, filial de Aguas Andinas. El sistema trata aproximadamente 1.200 metros cúbicos de agua al día y permite recuperar entre un 70% y un 75% del recurso, que luego se reincorpora a la operación, disminuyendo significativamente la extracción de fuentes naturales.

La tecnología utilizada combina procesos físico-químicos, biológicos y sistemas avanzados como ultrafiltración por membranas y doble ósmosis inversa, lo que permite eliminar bacterias y sólidos microscópicos, alcanzando estándares de calidad equivalentes al agua potable. Este modelo no solo optimiza el uso del agua, sino que también integra la valorización de subproductos, como la recuperación de almidón de papa y aceites reutilizados para biocombustibles, reforzando su enfoque circular.

“Nuestra planta no es solo una solución técnica, es una señal concreta de cómo la industria puede avanzar hacia operaciones más responsables. Hoy recuperamos un volumen de agua equivalente al consumo diario de cerca de cinco mil personas, demostrando que el desarrollo productivo puede convivir con la protección de los recursos”, explicó Andrea Valdez, gerente de Impacto Social y Sustentabilidad de PepsiCo Cono Sur.

Desde la operación, Ecoriles destaca el alto estándar del sistema, que exige un control riguroso para asegurar la inocuidad del agua tratada, posicionándolo como uno de los procesos más robustos de la industria alimentaria en el país.

Este proyecto forma parte de la estrategia global PepsiCo Positive (pep+), orientada a impulsar una cadena de valor más sostenible, donde la gestión eficiente del agua es un pilar clave. Desde su puesta en marcha, la planta permite tratar cerca de 438.000 metros cúbicos de agua al año, con infraestructura que incluye un reactor biológico de gran escala y sistemas de almacenamiento que aseguran la continuidad del proceso.

El impacto de esta iniciativa no se limita a Chile. PepsiCo proyecta replicar este modelo en su planta de Mar del Plata, Argentina, durante 2027, donde se espera alcanzar niveles de reúso cercanos al 80%, contribuyendo a reducir la presión sobre acuíferos locales en una zona con creciente estrés hídrico.

Con este tipo de innovaciones, la industria avanza hacia un modelo donde el agua deja de ser un recurso de un solo uso y se transforma en un elemento circular, clave para enfrentar los desafíos del cambio climático, la seguridad hídrica y el desarrollo sostenible en las próximas décadas.

Isabel Chandía

Te puede interesar

Recomendados

Portal Metropolitano