Prohibición de redes sociales para menores de 16 años: Indonesia y Australia impulsan regulación que abre debate global sobre salud digital

La medida restringe el acceso de niños y adolescentes a plataformas como YouTube, TikTok y Facebook, en medio de una creciente preocupación internacional por el impacto de las redes sociales en la salud mental y la seguridad digital.

La decisión de varios países de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años está instalando un debate global sobre salud digital, regulación tecnológica y protección de la infancia en internet. Indonesia se sumó recientemente a esta tendencia al anunciar que desde marzo de este año los menores de 16 años no podrán acceder a plataformas como YouTube, TikTok, Facebook y Roblox, una medida que sigue el camino iniciado por Australia y que también comienza a discutirse en distintos países de Europa.

Según explicaron las autoridades indonesias, la decisión responde a la creciente preocupación por los riesgos que enfrentan los menores en el entorno digital, entre ellos el ciberacoso, la exposición a contenidos inapropiados, el fraude en línea y la adicción a las plataformas digitales. “Esta decisión se tomó debido a que las amenazas en el espacio digital para los niños son cada vez más reales: pornografía, ciberacoso, fraude en línea e incluso adicción digital”, señaló Meutya Hafid, ministra de Comunicación y Asuntos Digitales de Indonesia.

La regulación será implementada de manera gradual y forma parte de un movimiento internacional cada vez más amplio que busca proteger a niños y adolescentes frente al impacto de las plataformas digitales, mientras diversos países de Europa y Asia analizan adoptar medidas similares para limitar el acceso a redes sociales a edades tempranas.

El avance de este tipo de legislaciones también abre una discusión más profunda sobre cómo equilibrar la protección digital de los menores con el acceso a la información y el desarrollo de habilidades tecnológicas. En Chile, especialistas advierten que el debate no debería centrarse únicamente en las prohibiciones, sino también en la necesidad de fortalecer la educación digital desde las primeras etapas escolares.

Marcela Rosinelli, vicerrectora de Educación Digital de la Universidad del Alba, explica que estas decisiones reflejan una preocupación global sobre el impacto de las redes sociales en la vida de los menores. “Las redes sociales se han convertido en espacios donde los niños y adolescentes están expuestos a riesgos reales como el ciberacoso, la desinformación o la manipulación algorítmica”, sostiene.

La académica enfatiza que el desafío no es solo restringir, sino también educar en ciudadanía digital. “Los niños y adolescentes necesitan herramientas para comprender cómo funcionan las plataformas y cómo proteger su bienestar en entornos digitales”, señala.

El debate podría extenderse rápidamente hacia América Latina, donde los sistemas educativos comienzan a preguntarse si basta con limitar el acceso a redes sociales o si es necesario avanzar hacia una alfabetización digital más profunda desde la escuela.

Los datos disponibles reflejan la magnitud del fenómeno. La Octava Radiografía Digital de Niños, Niñas y Adolescentes 2025, realizada por Claro junto a Criteria Research, muestra que YouTube y WhatsApp son las plataformas más utilizadas por menores de 17 años. Según el estudio, un 70 por ciento de los jóvenes las utiliza principalmente para entretenerse y comunicarse con su entorno cercano, mientras solo un 12 por ciento afirma usarlas para conocer personas nuevas.

El informe también revela riesgos relevantes en la experiencia digital de los adolescentes. Un 63 por ciento reconoce haber leído noticias falsas en internet, un 44 por ciento afirma haber recibido mensajes engañosos como estafas o phishing y un 40 por ciento declara haber sido contactado por personas desconocidas en plataformas digitales.

Frente a este escenario, Rosinelli subraya que la regulación puede ser un apoyo, pero no reemplaza el rol de las familias. “La mediación parental y el acompañamiento en el uso de tecnologías siguen siendo factores clave para un uso saludable de internet”, explica.

La experta también advierte que las restricciones por sí solas podrían no ser suficientes si no van acompañadas de educación digital efectiva. “Si las prohibiciones no se complementan con formación, existe el riesgo de que los jóvenes simplemente busquen maneras de evadirlas, utilizando por ejemplo VPN o cuentas falsas”, concluye la vicerrectora de Educación Digital de la Universidad del Alba.

Isabel Chandía

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