
Especialista advierte que, tras una resolución de la Corte Suprema, las llamadas de cobranza extrajudicial ya no estarán obligadas a utilizar los prefijos 600 o 809, lo que podría dificultar su identificación y aumentar el riesgo de fraudes telefónicos.
Los prefijos telefónicos 600 y 809 fueron implementados para ayudar a los usuarios a identificar llamadas comerciales o masivas, pero una reciente resolución de la Corte Suprema determinó que las llamadas de cobranza extrajudicial no estarán obligadas a utilizar estos códigos, lo que podría hacer más difícil reconocer este tipo de contactos y obliga a las personas a estar más atentas frente a posibles estafas telefónicas.
En un escenario donde las llamadas comerciales y los intentos de fraude telefónico continúan en aumento, conocer el significado de estos prefijos puede ser una herramienta clave para identificar el origen de una comunicación antes de responder. Según datos de la aplicación Truecaller, durante 2025 los chilenos recibieron en promedio 31 llamadas de spam al mes, mientras que en total se registraron más de 9.714 millones de llamadas no deseadas, situando a Chile como el segundo país de Latinoamérica con mayor volumen de este tipo de contactos, solo superado por Brasil.
Desde agosto de 2025, en el país rige una normativa impulsada por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) que exige a las empresas identificar las llamadas comerciales o masivas mediante prefijos especiales, como parte de una estrategia para combatir el spam telefónico y reducir los fraudes asociados a números desconocidos.
Según esta regulación, el prefijo 600 corresponde a llamadas comerciales solicitadas o esperadas por el usuario, por ejemplo cuando existe una relación previa con una empresa o cuando una persona solicita ser contactada para recibir información o contratar un servicio. En cambio, el prefijo 809 identifica comunicaciones no solicitadas, como campañas promocionales, ofertas comerciales o publicidad telefónica.
Nicolás Silva, director de Tecnología de Asimov Consultores, empresa chilena dedicada al desarrollo de aplicaciones móviles, software e inteligencia tecnológica para el sector público y privado, explica que estos códigos buscan entregar mayor transparencia en la relación entre empresas y usuarios. “Estos prefijos se crearon para identificar qué tipo de llamadas estás recibiendo y poder elegir solo las que sean oficiales con el fin de evitar estafas, porque muchas llamadas fraudulentas no vienen con ninguno de estos prefijos e incluso pueden provenir de cualquier número”, señala.
El especialista añade que estos códigos permiten interpretar rápidamente el tipo de contacto que se está recibiendo. “Si recibes una llamada desde un 809, puedes saber de inmediato que se trata de una comunicación que no solicitaste”, explica.
Por el contrario, cuando se trata de números con prefijo 600, generalmente corresponden a contactos solicitados previamente por el propio usuario. “Si ingresas a un sitio web y solicitas que te contacten para obtener más información, esa llamada debería llegarte desde un número 600”, agrega Silva.
Sin embargo, tras el reciente fallo del máximo tribunal, las comunicaciones de cobranza asociadas a deudas de autopistas, servicios u otras obligaciones financieras ya no necesariamente deberán utilizar estos prefijos, por lo que podrían realizarse desde números telefónicos comunes, lo que vuelve más complejo distinguirlas de otras llamadas comerciales o incluso de intentos de fraude.
Ante este escenario, el ejecutivo recomienda actuar con cautela frente a llamadas provenientes de números desconocidos, especialmente cuando se solicitan datos personales, claves o información financiera. “Hoy más que nunca es clave confirmar quién está detrás de una llamada antes de entregar información personal. Si algo genera sospecha, lo más seguro es cortar la comunicación y contactar directamente a la empresa a través de sus canales oficiales”, concluye.





