Piquero, lesiones cervicales, accidentes en playas y piscinas y seguridad acuática vuelven a encender las alertas en temporada de verano. Los saltos mal ejecutados al agua concentran un alto número de lesiones severas en la columna cervical, especialmente en hombres jóvenes, y la mayoría de estos accidentes ocurre en zonas sin presencia de salvavidas.
Con la llegada de las altas temperaturas, aumenta la concurrencia a playas y piscinas, así como la práctica del piquero como conducta recreativa. Sin embargo, cuando se realiza sin medidas de seguridad ni conocimiento del entorno, el riesgo para la salud musculoesquelética y neurológica es significativo y puede derivar en consecuencias irreversibles.
El kinesiólogo y candidato a doctor PhD(c) Óscar Núñez, del Laboratorio Musculoesquelético de la Universidad Andrés Bello, advierte que diversos estudios demuestran que las lesiones asociadas al piquero afectan principalmente la columna cervical, especialmente entre las vértebras C4 y C6, siendo C5 la más frecuentemente comprometida.
Según explica el investigador, estas lesiones suelen corresponder a fracturas vertebrales con posible daño medular, lo que puede provocar parálisis de extremidades y tronco, pérdida de la capacidad de caminar e incluso la muerte, dependiendo de la gravedad del impacto y de la atención oportuna.
La evidencia científica indica que la población más afectada corresponde a adultos jóvenes, con una edad promedio de 24 años, y que el 86% de los casos se concentra en hombres. En relación con los mecanismos de lesión, Núñez detalla que el 57% de los accidentes ocurre en aguas poco profundas, generalmente de uno o menos de dos metros, donde la profundidad disponible no es suficiente para amortiguar el impacto.
El especialista agrega que el 38% restante de los accidentes se produce en aguas profundas, donde la mayor altura del salto provoca que el agua se comporte de manera más rígida debido a su tensión superficial, aumentando de forma significativa el impacto sobre la columna cervical.
Entre los principales factores de riesgo asociados a esta práctica, el investigador destaca la mala técnica de entrada al agua, tanto en piscinas como en el mar, la presencia de roqueríos u obstáculos, el consumo de alcohol o drogas y la adopción de conductas temerarias. A esto se suma un elemento crítico: la ausencia de salvavidas, considerando que el 94% de los accidentes por piquero ocurre en lugares donde no hay presencia de estos profesionales.
Finalmente, el especialista recomienda evitar el consumo de alcohol o drogas antes de ingresar al agua, informarse sobre la profundidad de piscinas y condiciones del mar, identificar riesgos del entorno y respetar siempre las indicaciones del salvavidas cuando esté presente. La prevención y las conductas responsables pueden marcar la diferencia entre un verano seguro y consecuencias irreversibles.






