
Las vacaciones son un tiempo de descanso y desconexión en los que se tiende a subir de peso, ya que las personas se relajan y cambian sus rutinas.
María Constanza Bugmann, académica de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Concepción, alertó sobre esta situación y entregó una serie de consejos para bajar los kilos subidos tras las vacaciones.
“Sin una buena organización tendemos a picotear más y comemos en horarios irregulares. También aumentamos el consumo de calorías líquidas provenientes de bebidas, tragos o jugos, y en buffets o asados consumimos porciones más grandes”, explicó la nutricionista. A esto se suma que la rutina de actividad física cambia, disminuye el movimiento y muchas veces incluso se duerme menos.
La académica rechazó el uso de dietas muy restrictivas o “detox”, ya que “producen más hambre, cansancio e incluso efecto rebote. Lo ideal es retomar hábitos, realizar un déficit energético moderado y sostenible, y aumentar la actividad física”.
En cuanto a hidratación, sueño y estrés, la especialista detalló que la sed puede confundirse fácilmente con hambre, por lo que recomienda llevar siempre una botella con agua. “Podemos saborizarla con rodajas de limón o menta para hacerla más atractiva”, señaló. Asimismo, recordó que dormir poco aumenta el apetito y los antojos, mientras que el estrés favorece el picoteo, por lo que sugiere realizar pausas activas, caminatas breves o ejercicios de respiración.
Respecto al tiempo razonable para bajar el peso ganado, explicó que el ritmo seguro es de 0,25 a 0,5 kilos por semana, por lo que si se aumentaron 2 o 3 kilos, se debe esperar entre 4 y 8 semanas para recuperar el peso previo, sin recurrir a medidas extremas.
Entre los consejos prácticos, la nutricionista sugirió el método del plato: ½ verduras, ¼ proteína y ¼ carbohidrato integral, además de incluir proteínas en todas las comidas para favorecer la saciedad, junto con fibra proveniente de frutas, verduras, legumbres o avena.
También recomendó planificar un “meal prep” con desayunos y comidas base saludables, optar por un 80% de alimentación nutritiva y un 20% flexible pero sin culpa, limitar bebidas azucaradas y alcohol, mantener agua y fruta a la vista, evitar la compra de ultraprocesados y, finalmente, no olvidar el movimiento diario, idealmente al menos 30 minutos al día o una hora 3 a 4 veces por semana.





