
Fundación Nuestros Hijos lanzó una campaña solidaria “¡Mi vuelta a clases es contigo!” para recaudar más de $50 millones y asegurar el acceso a educación, transporte y apoyo integral para estudiantes oncológicos que continúan sus estudios en colegios hospitalarios.
Con el inicio del año escolar 2026, la Fundación Nuestros Hijos lanzó la campaña solidaria “¡Mi vuelta a clases es contigo!”, una iniciativa que busca reunir más de $50 millones para garantizar la continuidad educativa de 85 niños, niñas y adolescentes con cáncer que actualmente estudian en sus colegios hospitalarios en Chile. La iniciativa apunta a asegurar que los estudiantes puedan ejercer su derecho a la educación mientras enfrentan tratamientos médicos complejos, evitando la deserción escolar y fortaleciendo su desarrollo académico y emocional.
Cada estudiante requiere un apoyo integral equivalente a $640.000 anuales, recursos que permiten cubrir transporte especializado desde sus hogares al colegio y viceversa, uniformes, útiles escolares, cuadernos, colaciones, insumos educativos y acompañamiento profesional, además de arteterapia, apoyo psicológico, salidas pedagógicas y personal de apoyo en aula para quienes requieren asistencia permanente. Este sistema de apoyo es fundamental porque muchos de los estudiantes no pueden exponerse a contagios, utilizan sillas de ruedas o dependen de oxígeno, lo que exige condiciones especiales para garantizar su participación en el proceso educativo.
Para facilitar la participación de quienes deseen colaborar con la causa, la fundación habilitó también la posibilidad de financiar un kit o paquete semestral de $320.000 por estudiante, lo que permite que una persona, una familia, un grupo de amigos o equipos de trabajo puedan organizarse para cubrir el apoyo educativo de un semestre completo.
En el país, el cáncer es la principal causa de muerte por enfermedad en niños mayores de un año, sin embargo los avances médicos han permitido que la sobrevida supere el 80%, lo que refuerza la importancia de garantizar que los niños, niñas y adolescentes puedan continuar su proceso educativo mientras enfrentan la enfermedad, manteniendo vínculos sociales, rutinas y proyectos de vida.
Desde 1996, la Fundación Nuestros Hijos cuenta con dos colegios hospitalarios pioneros en el país, ubicados al interior del Hospital Sótero del Río y del Hospital Exequiel González Cortés, creados con el objetivo de reducir el abandono escolar de estudiantes con cáncer, que en ese momento alcanzaba cifras cercanas al 80% de deserción.
Estos establecimientos funcionan como aulas intrahospitalarias que entregan educación personalizada en un entorno de cuidado físico y contención emocional, siguiendo el currículum oficial del Ministerio de Educación de Chile. La enseñanza se desarrolla en tres modalidades: domiciliaria, cuando el profesor visita al estudiante en su hogar; presencial en aulas multigrado con grupos pequeños; y directamente en la sala de hospitalización cuando el estudiante no puede trasladarse.
Entre ambos colegios trabajan 23 profesionales, de los cuales 15 son docentes, además de una arteterapeuta, dos psicólogas y cinco profesionales no docentes, quienes atienden a 85 estudiantes desde nivel preescolar hasta cuarto medio. A diferencia de los establecimientos tradicionales, la asistencia puede variar significativamente dependiendo del estado de salud de cada estudiante y de las etapas de su tratamiento.
La presidenta de la fundación, Marcela Zubieta, destacó el impacto que tiene la educación en la vida de los estudiantes que enfrentan la enfermedad. “Para un niño con cáncer, volver a clases no es solo abrir un cuaderno. Es mantener la esperanza, la rutina y el vínculo con sus sueños. Cada aporte es una forma concreta de decirles que no están solos”, señaló.
La campaña contempla donaciones abiertas para personas, empresas y organizaciones, y se encuentra disponible a través del sitio oficial de la fundación.
Porque cuando un niño con cáncer puede seguir estudiando, no solo continúa su educación: continúa proyectando su vida.





