
Al nuestro adulto mayor durante las vacaciones los cuidamos, salimos con ellos e hicimos todo lo posible para que estuvieran bien, pero se apareció marzo y vuelven las obligaciones laborales, los hijos retornan al colegio y a la universidad, el tiempo empieza a escasear. ¿Cómo podemos asegurarnos de su bienestar?
La prioridad cuando un adulto mayor debe quedarse solo en casa es garantizar su tranquilidad, bienestar y seguridad.
Para ello, es posible implementar sistemas de alertas médicas (botones SOS, celulares con llamados de emergencia), adaptar el hogar para prevenir caídas y accidentes, diseñar un plan de emergencia visible con contactos e información médica, y mantener comunicación frecuente mediante llamadas o videollamadas.
Si se trata de una persona mayor autovalente, se puede fomentar su participación en grupos comunitarios, actividades o talleres que promuevan su compañía y actividad.
En casos de dependencia moderada o severa, es clave evaluar apoyo adicional, como cuidadores profesionales o redes familiares y comunitarias. También existen programas de cuidado domiciliario a través de municipios y SENAMA para quienes cumplen ciertos requisitos.
Otra alternativa son las residencias especializadas, que ofrecen cuidado profesional, acompañamiento permanente y espacios de socialización, permitiendo que las personas mayores se mantengan activas física y mentalmente.
Así, las opciones son diversas, pero lo esencial es asegurar que ningún adulto mayor quede expuesto a riesgos por falta de cuidado o compañía, resguardando su calidad de vida y la tranquilidad de toda la familia.





