
En abril de cada año, hay un tema que se toma la agenda de la opinión pública: la operación renta. Este proceso anual es esperado por muchos, quienes saben que tendrán devolución, y evitado por otros, los que efectivamente deben pagar impuestos. El objetivo de esta columna es explicar los conceptos clave que las personas naturales deben tener presente durante este proceso.
En primer lugar, hay que considerar que la Operación Renta AT2026 corresponde a la declaración de los ingresos obtenidos durante el año comercial 2025. Además, aunque la mayoría contará con una propuesta del SII, esta se construye en base a información entregada por empresas, bancos y otras entidades mediante declaraciones juradas, las que también sirven para la verificación de datos por parte del SII.
Todas las empresas con actividades comerciales durante 2025 tienen la obligación de declarar, mientras que en el caso de las personas naturales depende de su situación. Por ejemplo, quienes solo reciben ingresos por sueldos no están obligados a declarar, ya que el impuesto se descuenta mensualmente. Sin embargo, sí deben declarar quienes tengan más de una fuente de ingresos, como múltiples empleadores o emisión de boletas de honorarios, así como quienes solicitaron el préstamo a tasa cero en 2021, ya que este corresponde a su último pago.
Respecto al pago de impuestos, este aplica para quienes registren ingresos anuales superiores a 13,5 UTA (cerca de $12 millones). No obstante, personas con ingresos menores pueden declarar voluntariamente para acceder a beneficios o franquicias tributarias.
Finalmente, pese a que el proceso es conocido, el llamado es a revisar detalladamente la propuesta de declaración, ya que puede contener errores u omisiones. En esos casos, es responsabilidad del contribuyente corregir la información, idealmente con apoyo de un especialista, para evitar inconvenientes y asegurar un proceso sin sobresaltos tributarios.
José Navarrete Oyarce
Director del Magíster en Tributación
Universidad Andrés Bello





