
A 11 años de la partida de Pedro Lemebel, su figura resuena con una fuerza inquebrantable, el legado de este artista, escritor y activista es significativo tanto en las letras como en el ámbito cultural.
Cada línea de sus textos de Lemebel refleja la reivindicación de la diversidad y el desafío a las convenciones. Las temáticas abordadas en su producción escrita se desmarcan del canon y transitan hacia lo tabú. Sus crónicas son un canto a la provocación, a salir de los límites del conservadurismo y a otorgar un sitio a quienes históricamente han sido excluidos.
En sus narraciones se alza una voz que muestra realidades ignoradas, un clamor a la libertad y la reivindicación, puesto que, a partir de sus propias experiencias desde la disidencia y el dolor, este autor se desplaza mostrando sus pulsiones, sufrimientos, ausencias y un contexto que aprisiona a quienes se desmarcan de lo establecido.
A través de un estilo autobiográfico captura al lector, no solo evidenciando su lucha por la dignidad y el compromiso por la justicia social, sino también ilustra cómo el acto de crear es una forma de liberación personal.
En “La esquina es mi corazón” contiene crónicas urbanas que tratan sobre la marginalidad y la desigualdad de los homosexuales en un escenario represivo, donde la clandestinidad del comercio sexual se entrecruza con la violencia y la pobreza.
“Loco afán: crónicas de sidario” una de las obras más relevantes de su producción literaria, tiene una trascendencia significativa en las letras chilenas e hispanoamericanas, llegando a ser reeditado por la importante editorial española Anagrama. Este libro titulado como uno de sus tangos favoritos, aborda como motivo central el SIDA y el travestismo, e invita a la reflexión sobre temas escasamente tratados en la literatura nacional.
Asimismo, “Adiós mariquita linda”, compila crónicas autobiográficas que, desde la óptica de sus vivencias, tratan amoríos, la opresión, la identidad y la discriminación. En “De perlas y cicatrices” continúa el despliegue de su gran talento de cronista y presenta los textos de sus intervenciones radiales, cuyo eje principal es la identidad de género comprendida desde el contexto social de la época.
A su vez, en “Tengo miedo torero”, obra llevada al cine, mezcla el amor y lo político desafiando los límites de lo permisible en un escenario de violencia. En la misma línea temática que los relatos anteriores, “Zanjón de la Aguada” se sitúa en la década del 80 y expone las vicisitudes de la lucha ante la censura, la represión y el comercio sexual.
Sin duda, las creaciones de Lemebel son reflejo de la irreverencia al poner en relieve a aquellos que han sido víctimas del rechazo, la relegación y el estigma. Su legado es un homenaje a la rebeldía, la empatía y la denuncia, un sitio protagónico para la dignificar con valentía el respeto por las diferencias.
Loreto Cantillana Académica Facultad de Educación Universidad de Las Américas




